Si no desayuno, ¿qué me pasa? Desmitificando “noticias”.

En las últimas semanas, los titulares sobre la “importancia” del desayuno nos inundan:

  1. El desayuno es la comida más importante del día para estar delgado
  2. Desayunar poco o nada es muy peligroso
  3. Ayunar o desayunar; no te lo volverás a cuestionar nunca

Y así uno tras otro en los medios de comunicación. Pero,                                ¿cuánto hay de realidad en estos titulares?

La importancia del desayuno viene marcada por la pirámide de la alimentación que,como ya expliqué en otra ocasión, se fijó por intereses que nada tenían que ver con la salud de la población.

Evolutivamente, el ser humano no estaba comiendo todo el día. Si había comida, comía. Si no había animales para cazar o bayas que recolectar, no comía. Generalmente, la ingesta se concentraba en 1-2 veces al día.

Nuestro organismo es muy completo y se encarga de regular el hambre a través de distintos mecanismos y hormonas como la leptina y la grelina.

Sin embargo, en la actualidad,  la continua disponibilidad de alimentos y la dependencia a los hidratos de carbono simples y en concreto al azúcar, predisponen a que dichos niveles de hormonas estén alterados y no haya sensación de saciedad. Podríamos estar comiendo todo el día, a todas horas. Quizás no tengamos hambre real, pero sí hambre hedónica. A nadie le amarga un dulce, ¿verdad? Esa pastelería me está pidiendo que entre, esa lata de refresco pide ser bebida o esa patata frita del armario y así se acaba ya la bolsa.

Por otro lado, como la mayoría de las personas dependen de la glucosa como único combustible del organismo, cuando los niveles de ésta disminuyen en sangre, se percibe sensación de mareo, visión borrosa, dolor o ruido en el estómago y hambre.

Si la alimentación es completa con proteínas, hidratos y grasas saludables,  no hay peligro en el hecho de no desayunar porque en sí, no es más que una comida del día. No es ni más ni menos importante que el resto de las comidas.

Afortunadamente, la energía necesaria para la actividad diaria, no sólo se saca de la glucosa, sino también del metabolismo de las proteínas y de las grasas.

¿Afecta en el rendimiento académico de los niños si no desayunan?

Los niños al igual que los adolescentes, al estar en edad de crecimiento y por ser uno de los periodos críticos en su desarrollo, es importante que estén bien alimentados y nutridos.

Sin embargo, esto no implica que tengan que estar comiendo continuamente ni que tengan por qué hacer obligatoriamente 5 o más comidas al día.

¿Y por qué los niños tienen siempre tanta hambre?

Es cierto que los niños pueden sentir hambre más a menudo, en parte por  “desgaste” físico de estar corriendo y jugando todo el día. Pero además,  es muy frecuente que también se deba al consumo continuado de hidratos de carbono refinados y azúcares. Estos productos, tan habituales en la alimentación actual, no generan saciedad e impactan de manera negativa en el apetito.

Golosinas al salir del colegio, snacks, refrescos y fritos porque son más rápidos para cenar y después unas galletitas o bombones.

Ya sabéis que los azúcares no sólo están en los azucarillos sino también en el zumo de naranja natural que hacéis por la mañana. Ya sabéis que siempre recomiendo la fruta porque en el zumo, al eliminar la fibra, el organismo sólo entiende azúcar. Comer la pieza de fruta, hace que tengamos que masticar y esa acción, proporciona saciedad.

Además, lamento deciros que productos considerados sanos e ideales para los niños como el jamón york, las salchichas, las galletas, los cereales , las tostadas con mermelada y hasta incluso las ricas magdalenas artesanales, todos llevan azúcar.

Si vuestro hijo desayuna tal cual promulga la pirámide, es muy probable que:

  • Tenga hambre a media mañana o llegue con mucha ansiedad a la comida y coma más pan de lo necesario.    Si está en casa, es normal que le apetezca picar antes de la comida o que tenga preferencia por alimentos más palatables como los fritos, embutidos, quesos, golosinas… porque le producen mayor estimulación al cerebro.
  • Le será más difícil mantener o perder peso si es necesario en su caso.
  • Haya una posible resistencia a la insulina ante un abuso de carbohidratos refinados continuado.
  • Pueda desarrollar otras enfermedades relativas al intestino en un futuro.

¿Sandra, estás recomendando entonces que los niños no desayunen?

No, lo que quiero decir es que si un niño sólo desayuna leche con cacao  y galletas o cereales, es un desayuno tan pobre nutricionalmente que sería preferible que no desayunase.

Además, los picos de glucosa y de insulina que producen este tipo de desayunos, predisponen a la resistencia a la insulinasobrepeso- obesidad y diabetes.

Los niños tiene que desayunar bien y eso incluye que tomen:

  • Fruta para obtener fibra, vitaminas y minerales.
  • Frutos secos, aceite de oliva virgen extra y/o aguacate para tener saciedad y grasas de calidad.
  • Proteína en forma de huevo, tortilla o revuelto. Otras opciones para alternar, podrían ser en el jamón serrano o ibérico, cecina o salmón.              En concreto, la proteína en forma de huevo tiene un perfil nutricional muy completo a nivel de saciedad. Y no, el huevo no provoca que se eleve el colesterol.

Obviamente, si buscáis información al respecto, no lo hagáis en medios de comunicación habituales. La nutrición está servida a la venta de productos procesados y financiada por dichas compañías.

Y aún peor, determinados productos están incluso avalados por sociedades de pediatría. ¿ A quién no le genera confusión?

Resultado de imagen de galletas dinosaurios

Triste pero real.

¿ Dónde buscar información veraz?

Podéis recurrir a páginas web de nutricionistas sin intereses de la industria como los que trabajan en DSP ( Dietética sin Patrocinadores). Algunos ejemplos son:

-Aitor Sánchez del que recomiendo su libro ” Mi dieta cojea”.

-Lucía Redondo en su blog www.lucíaredondo.com

-L. Jiménez y uno de sus muchos libros: ” Lo que dice la ciencia sobre dietas, alimentación y salud”

 

¿Y qué opinas del desayuno en los adultos?

El desayuno en los adultos, repito, es también una comida más al día y su rendimiento no se va a ver afectado por el hecho de no desayunar. Es más, los grandes genios tuvieron sus mejores ideas en momentos de ayuno.

De hecho, el ayuno intermitente (saltarse el desayuno) es una estrategia para los adultos muy buena para la pérdida de peso y sobre todo, para la renovación celular. Esto es muy útil en caso de estar padeciendo una enfermedad, infección, virus o procesos más complicados como un cáncer o la quimioterapia como tratamiento.

Otros beneficios del ayuno intermitente incluyen: mejora en la sensibilidad a la insulina, reduce el estrés oxidativo de las células ( útil para prevenir y retrasar el envejecimiento celular), disminuye la inflamación interna y aumento de la creación de nuevas neuronas ( plasticidad neuronal).

Precisamente, el Premio Nobel de Medicina 2016 se ha concedido por la investigación en la autofagia, proceso en el que las células se “comen” a sí mismas para ser renovadas. Este proceso se consigue con el ayuno intermitente.

En resumen, si concedéis importancia al desayuno de vuestros hijos o al vuestro, acordaros de la calidad del desayuno.

Y tras haberos dicho todo esto, ¿ qué desayunos os parecen mejores?

Resultado de imagen de huevos revueltos

 

 

 

 

 

 

Por vuestros peques y los no tan peques,

Sandra.

 

 

 

Anuncios

El aceite de palma, el gluten,el azúcar ¿quién es el verdadero culpable? Y si no los tomo, ¿qué ocurre?

En los últimos meses, sólo se escuchan y leen noticias acerca del aceite de palma y de listas interminables de marcas que lo contienen.

Otro culpable más de la industria. Ahora se pondrán a hacer otros productos que no lleven aceite de palma y así podrán reforzar todo lo que no vendían.

Que el aceite de palma es dañiño, perjudicial para la salud, que se talan muchas hectáreas para su cultivo, que los trabajadores que lo trabajan están explotados y que no es por tanto, un aceite de calidad ni recomendable para el consumo, eso lo sabemos a día de hoy cualquiera.

Pero, ¿hay realmente un culpable en la epidemia de obesidad que vivimos? ¿Son el aceite de palma, el gluten, el azúcar o cualquier otro componente los culpables? ¿Por qué hay cada vez más obesidad, diabetes tipo II incluso en niños, enfermedades cardiovasculares e incluso alzheimer?

Los alimentos o mejor dicho, los productos ultraprocesados, producen tal placer en nuestras vías cerebrales que confunden al cerebro. El cerebro, encargado también de estimular o inhibir determinadas hormonas a nivel endocrino, activa o inhibe vías del metabolismo y, a grosso modo, esto desemboca en las enfermedades de la civilización.

Por otro lado, estas enfermedades llevan a la inactividad física y viceversa y acabamos en un ciclo del que es muy difícil salir. La fuerza de voluntad no cuenta porque ese concepto de libre voluntad es dífícil de determinar si existe como tal.

El hambre, siempre gana y en el cerebro de una persona con obesidad, todos los mecanismos de control y de saciedad están abolidos por lo que, de nada sirve que le contemos que el aceite de palma es malo y que en lugar de comprar tal marca de galletas, se compre la otra marca porque a esa no le echan aceite de palma o que en lugar de comer los cereales de desayuno se los compre sin gluten porque son mejores.

Sustituir unos ultraprocesados por otros es precisamente lo que nos hace enfermar. La alimentación no son ultraprocesados. Como yo les digo a los niñ@s de mi cole, eso son chucherías.

La comida de verdad, la comida real, es la comida que llevamos comiendo desde que el hombre existe y no es más que las verduras, las frutas, los huevos, el pescado y la carne. Además, podemos aprovechar en su medida, los beneficios de los cereales, las algas y las semillas así como de las especias.

Modificar la dieta que llevamos por aquellas sin gluten, sin aceite de palma, sin azúcar, sólo está justificado desde el punto de salud y en cuanto a que la persona vaya a comer de manera natural.

Cambiar un ultraprocesado por otro sin cualquier de estos componentes, no tiene el mayor sentido. En relación a este tema y a todos los titulares que la prensa está virtiendo en contra de las personas que no toman gluten sin ser celiacos, os aconsejo este post porque está muy bien explicado.

Reeducando el cerebro

Desde una perspectiva del coaching nutricional, para ayudar a cualquier persona que considere un cambio en su alimentación, hay que comenzar por una reeducación.

Para ello, el cerebro debe aprender a volver a valorar aquellos alimentos para los que está diseñado y poco a poco, desintoxicarse del márketing publicitario.

Aprender a valorar la variedad que nos ofrece la naturaleza y dejar de ver la comida en paquetitos y cajitas de colores.

 

 

 

Porque con la comida no se juega…

Buen fin de semana,

Sandra.

 

Salchichas 100% pollo y el engaño de la publicidad.

Nada mejor que llegar después de un duro día de cole y trabajo, y no complicarnos para la cena.

Un paquete de salchichas se abre rápido, se hacen en un momento (incluso al microondas) y sabemos que sí o sí a los niños les gusta. No olviden añadir kétchup para hacerlas más apetitosas.

Eso es la realidad de muchas familias, pero como padres y sobre todo como consumidores, que no nos engañen. Si decidimos comprar las salchichas, que sepamos a qué atenernos cuando se las coman nuestros hijos.

En concreto, esta vez me refiero a las salchichas 100% pollo como las que muestro en la foto. He elegido las de esta marca porque son las últimas anunciadas pero podrían ser de cualquier otra.

¿100% pollo? Yo sólo veo el 44% de pollo en los ingredientes…Sí claro, de ese 44% el 100% es pollo; lo que quieren decir es que no está mezclado con cerdo u otras carnes, pero ¿acaso es eso lo importante de este producto?  Por no hablar de dónde vendrá ese pollo, qué condiciones de hacinamiento habrá tenido y qué piensos con antibióticos habrá comido. Y ¿ qué me decís del aspecto de plástico que tiene cualquier salchicha envasada? Si parecen de juguete…

Pero miremos el resto de la lista, ¿qué contienen realmente estas salchichas?

Salchichas 100% pollo

Vayamos uno a uno.

Después de la mitad del % que declaran de carne de pollo, aparece el agua, almidón, proteína de soja (la gran parte de la soja que se vende es transgénica. Además, la soja está implicada en el aumento de estrógenos, lo que lleva a que las niñas entre otros problemas, cada vez tengan antes la menstruación. Un efecto aún peor, es que la acumulación de estrógenos deriva en problemas de salud tan graves como el cáncer de mama).

Luego aparece la fibra vegetal, que traducido para entendernos, suele ser proteína de guisante, para hacer más consistente el amasijo de carne.

Por último, aromas y especias, sal, quinoa y aroma de humo. En esta parte, no sé qué aporta la quinoa sinceramente; quizás más consistencia o quizás un punto de marketing asociando quinoa como pseudocereal a saludable. ¿Quizás es mejor poner quinoa que arroz o fibra vegetal en lugar de fécula de patata?

El aroma de humo se lo ponen por el sabor. A esto añadiré que los ahumados o el añadir aromas de humo a los productos, también se relaciona con enfermedades cancerígenas al aumentar los productos tóxicos de los alimentos como las nitrosaminas.

Después de esto, que añadan que llevan menos del 3% de grasa, podréis comprender que no es lo que más debería alegrarnos.

Dejando a un lado el análisis de los ingredientes de las salchichas, que ya vemos que de 100% pollo, nada de nada, quiero hacer hincapié en el efecto a nivel cerebral de este tipo de productos.

Al ingerir un producto ultraprocesado e hiperpalatable.se desencadena tal respuesta hedónica a nivel cerebral de aumento de dopamina entre otros, que el cerebro no reacciona de igual manera cuando tras haber consumido este tipo de productos, queremos que el niño coma verduras y carne a la plancha.

El cerebro, acostumbrado a explosiones de sabor, olor, aromas… no desencadena tal reacción de placer y por así decirlo, queda atrofiado a sabores naturales como pueden ser los de las verduras.

Además, a nivel de saciedad, este tipo de alimentos apenas provocan aumento de las hormonas que indican que estamos llenos como puede ser la leptina. Por ello, un niño puede consumir varias salchichas y no estar lleno o tener hambre al poco tiempo. Sin embargo, alimentos reales como un pescado y unas patatas al horno, tienen altos niveles de saciedad y provocan en el organismo una respuesta más gradual de respuesta de leptina.

Por último, los niveles de insulina segregados por el páncreas ante el aumento rápido de azúcar tras consumir este tipo de procesados, son muy elevados predisponiendo ante tal círculo: consumo procesados- aumento glucosa- aumento de insulina- hambre- consumo de procesados… una mayor predisposición al sobrepeso y a la diabetes.

En conclusión, a las salchichas no se les puede considerar un alimento y menos un alimento para niños. Que cada uno decida en manos de quién pone la alimentación y la salud de sus hijos.

 

Gracias al gran nutricionista Carlos Ríos por inspirarme para este post. Podéis ver más sobre su trabajo aquí o en su twitter https://twitter.com/nutri_rivers?lang=es.

 

Cuando la obesidad ya es un problema de pobres

Ser obeso y tener una panza grande ha sido hasta no hace mucho, sinónimo de ser rico y poder permitirse buena carne y mariscadas. Hoy en día, el panorama es totalmente distinto y las mayores tasas de obesidad no sólo se dan en el mundo desarrollado sino también en los países en vías de desarrollo.

Cuando vemos imágenes de niños pobres que están gorditos, lo primero que pensamos es: “muy mal no estarán cuando les sobra peso”.

El hambre y la desnutrición también están ligados al sobrepeso. Se puede estar gordito, tener sobrepeso o incluso ser obeso y estar completamente malnutrido. En la actualidad, estar pasado de peso no implica salud ni mucho menos que se esté comiendo lo necesario.

circulo de la malnutricion

Comer bien es más caro que comer mal. Por ello, la industria usa ingredientes baratos como son las harinas y el azúcar para abaratar costes y así poder venderlos tan baratos. A esta competencia desleal, no puede compararse el precio de frutas, verduras, carnes, huevos y pescados.

Al menos, las legumbres son un recurso fácil y nutritivo pero tampoco se puede uno nutrir a base sólo de legumbres, pasta y arroz.

Además, es más fácil y rápido abrir un paquete de magdalenas con un vaso de leche y cacao (puro azúcar) y dárselo al niño sentadito enfrente del televisor que levantarse más temprano y preparar un desayuno nutritivo. Sí, visto así, la industria ha sabido hacerlo muy bien.

Nos han vendido que los cereales de desayuno, el cacao, los lácteos, los precocinados y hasta las hamburguesas de cadenas internacionales, son sanos, son rápidos y son la mejor elección pero nunca nos han enseñado la importancia de cocinar lo que vamos a comer ni a informarmos sobre qué nos vamos a comer y esto, hace mella en nuestra vida. Si no, a los hechos me remito: 1 de cada 10 niños en España tiene sobrepeso (según último informe OCDE 2016)

mensajes de la industria al niño

La educación para la salud es básica desde el inicio de la infancia. Es por ello, que los talleres de cocina deberían ser en la escuela algo tan básico e importante como las matemáticas. De hecho, la combinación matemáticas y cocina es posible indicando a los niños a calcular pesos, medidas, precio por kilo de producto y lo empleado en la receta…

Los niños pueden y deben comer lo mismo que los adultos. No tiene sentido nutricional que en los restaurantes los menús infantiles se compongan de pizzas, pasta con tomate o nuggets. Sí, es cierto que estamos seguros de que el niño va a comer, pero es mejor que coma sólo un poco del plato de verdura, legumbres, ensalada y otro poco del pescado, carne, huevos… a que se termine los macarrones, los nuggets y repita de helado.

Un día es un día, pero nada más, un día.

menu típico infantil

La concienciación por parte de los servicios de salud y de la población es poca y se tiende a trivializar el  hecho de que un niño esté gordito.

Desde las Escuelas Universitarias de Nutrición se sigue enseñando “La pirámide de la alimentación” financiada por las grandes industrias y es ésta enseñanza la que se transmite en la consulta a los padres cuando llevan a sus hijos: ” Que tome todas las mañanas 5 galletas, puede tomar un trozo de pan al día y dosminuya mucho las cantidades”.

Por suerte, hay otros nutricionistas, cada vez más, como los que forman DSP (Dietética sin Patrocinadores) que también se preocupan por la ansiedad en el niño ( ¿Qué ocurre a nivel cerebral cuando el niño pasa de comer todo lo que quiere a sólo unas galletas por la mañana o a no poder repetir comida? )

Por otro lado, surge la figura del coach nutricional. Este profesional, también se preocupa porque el paciente se sacie, coma comida real y se adapte a las preferencias y circunstancias de cada individuo. Las “dietas de cajón” no tienen cabida en su forma de trabajar. La personalización de cada caso es la base del éxito en el adecuado control de peso.

Trabaja en otros hábitos como la higiene del sueño, el ejercicio físico y la exposición al sol entre otros.

Como apunte final, comer no es sólo un acto de ingerir calorías y nutrientes sino también un acto social y por ello, importa mucho lo que comemos y transmitimos a los demás.

Y recordad:

” No se gasta en comida, se invierte en salud.”

Obesidad y escuela. ¿Educación? ¿Discriminación? ¿Culpa? "Ambiente que nos rodea"

Cuando hay un niño con sobrepeso u obesidad en nuestro entorno, y en este caso en el entorno de la escuela, lo más fácil y rápido es echar la culpa al propio niño y a los padres. Que si come mucho, que si mira que bollos toma, que si no se mueve, que debería hacer más deporte
A nadie le gusta tener sobrepeso y sobre todo a ningún niño le gusta compararse con el resto y verse que ya no sólo es que sea diferente, sino que además, le pueden mirar distinto o incluso hacer comentarios ofensivos por ello.
Vivimos en un entorno obesogénico en el que si uno no está comiendo todo el día, es porque no quiere o porque está luchando continuamente con ese propósito.
Pensad en un día cualquiera desde que ponéis los pies fuera de casa. Si váis en coche, pasaréis por delante de la gasolinera. Al repostar, tenemos delante una oferta de panes, bollos, chocolatinas… a los que si hemos desayunado bien, nos podemos resistir pero, si hemos salido con prisas de casa, seguramente caeremos en ellos.
ambiente-obesogenico-287
Después, continuamos conduciendo y pasamos por delante de al menos un restaurante de comida rápida. Muchos de ellos emplean los colores rojo y amarillo porque son potentes estimuladores del cerebro y nos hacen darnos cuenta de que están ahí delante.
Además, la máquina de los snacks y de refrescos del trabajo, el cumpleaños de una compañera, la galletita que nos ponen con el café en el bar o la que regala el repartidor de periódicos para su promoción.
imgsnacks2
Y así todo el día, todos los días. Si además, trabajáis en el centro de Madrid o viajáis en metro, la mezcla de olores en los intercambiadores, colores, dibujos… hacen que entre llevarse la comida o comer fuera, la elección sea fácil y clara. Y si no, algo para después de comer, la merienda, etc etc etc.
En circunstancias normales, sin patología, podemos decidir o como decía antes, resistirnos a tales impulsos o a la publicidad constante que nos bombardea pero cuando se trata del cerebro de una persona con obesidad o hablando de niños, cuando tus amiguitos sí lo toman y tú no, no es tan sencilla la resistencia.
 Además, repito como en otras ocasiones, que el azúcar y otros alimentos palatables con alto contenido en sal o en grasas, son muy adictivos para el cerebro e incitan a que el consumo sea continuo y sin límites. Porque… ¿ conocéis a alguien que sea adicto al brócoli, a la lechuga o al calabacín?
Por otro lado, la epidemia de obesidad silenciosa que se va extendiendo y que cada vez llegan más casos a nuestro alrededor, es fruto de la cultura Estadounidense a la que poco a poco nos vamos habituando. Platos cada vez más grandes, porciones, hamburguesas, pizzas, refrescos más y más grandes por sólo añadir 50 céntimos o 1 euro al menú. Claro, por ese poco dinero ¿ quién no se toma el menú XXL? Aunque luego sepamos que nos hemos pasado comiendo, o nos duela el estómago o incluso acabe en la basura, pero ¿ vamos a desperdiciar la oportunidad? Comer basura es muy barato.
La regulación del hambre y la saciedad se controla a través de mecanismos endocrinos y neurológicos que, en el caso del niño/ adulto obeso, están descontrolados. El punto de ajuste “set point” que nos indica que ya estamos saciados, está alterado y cada vez se va modificando en función de la ingesta creciente que se haga y de los alimentos que van alterando mi percepción del sabor y de la saciedad.
¿ Qué propongo?
 No hay que castigar a los niños o poner en tela de juicio al mismo niño o a sus familiares sino intentar comprender el trasfondo que hay por detrás.
Desgraciadamente, la obesidad está ligada a factores socioeconómicos y hay mayor frecuencia de niños obesos en familias con pocos recursos sociales y económicos que al revés.
En cualquier caso, ricos y pobres sufren esta enfermedad y el tratamiento, al igual que las causas es multidisciplinar. La solución no es tan sencilla como comer menos y moverse más. Si el organismo fuera como una caja en la que entran y salen calorías, el problema habría sido resuelto en gran medida desde hace ya tiempo.
Actividad
 Movernos y movernos, esa es parte de la clave. El entorno en el que vivimos nos predispone a pasar muchas horas sentados en clase, muchas horas viendo la televisión, jugando con el móvil o chateando por internet.
Paseos en bici, salir a jugar a la pelota, mantener el contacto con la tierra, respirar aire puro de la montaña, jugar con la nieve, rodar por el suelo, caminar a cuatro patas, colgarse de una barra… son movimientos naturales que poco a poco hemos ido perdiendo y que son tan beneficiosos para el cuerpo como para la mente.
Pasar un día en familia, con amigos… no será nunca reemplazable por la misma actividad solo sin compañía. El efecto terapeútico del deporte es mayor si se practica en grupo.
No hay que forzar al niño a hacer deporte por que sí, sino encontrar cuál es el deporte que le gusta y que disfrute con lo que haga, que tenga ganas por volver a esa actividad.
¿ Todo es culpa de la genética?
Si bien la obesidad puede estar influida genéticamente, no es la causa ni tampoco la excusa. Apenas un 3-5% de los casos de obesidad se deben a la genética y el 97% restante, al estilo de vida.
Tampoco son excusas la edad o la menopausia. Pues, ¿están todas las mujeres menopaúsicas obesas?
El punto en común de muchos pacientes obesos, es que tienen desorden en su día a día en cuanto a qué desayunan, cómo van al colegio, si son sedentarios o no, cuántas veces comen al día, qué ejercicio realizan, cuántas horas duermen y cómo duermen (se despiertan, tienen pesadillas…), si tienen o no relaciones sociales dentro y fuera del colegio, si tienen hobbies fuera de la jornada escolar, cómo se organizan con los deberes, si toman algún tipo de medicación… y a esta lista de factores se puede unir que hayan o tengan traumas, problemas familiares o académicos entre otros. Además, hay patologías de base como problemas en la glándula tiroides que empeoran la situación.
El sobrepeso o la obesidad no es sólo un problema de cuestión estética; cómo me veo yo a mí mismo y cómo me ven los demás, sino que también es un problema que abarca enfermedades que derivan del propio sobrepeso/ obesidad como diabetes, hipertensión o incluso determinados tipos de cáncer.
Además, en el caso de los niños con sobrepeso u obesidad, puede desencadenar desórdentes de tipo alimentario orientados hacia anorexia nerviosa o bulimia en la adolescencia.
La cuestión no es para tomarla en broma o quitarle importancia. Tampoco para pensar: “pobrecitos, no les quiero discriminar”.
No hay que hacer una dieta limitante y exclusiva sino modificar los hábitos y el estilo de vida. ¿ De quién? De toda la familia. Da igual que el hermanito sea delgado o que a papá le encanten los bollos. Si tenemos un problema de esta índole. la lista de la compra tiene que ser común y nuestra mejor herramienta.

ambiente-obesogenico

 
¿ Qué comer y qué no comer?

Digamos de manera resumida, que hay que comer comida real. ¿Tu abuela reconocería lo que le estás poniendo al niño en el plato como comida? Si la respuesta es no, quizás haya que dejar de consumirlo o plantearnos de dónde viene lo que estamos comiendo.

 Si está en casa, se va a comer y si tenemos que decirle al niño que los demás podemos y él no, entonces sí estamos discriminando. Lo mejor, no comprarlo y así todos nos sacrificamos al menos en presencia del niño pero todos aprendemos a comer mejor.
Verduras, frutas, carnes, huevos, pescados y legumbres serán nuestros alimentos aliados.
 Cereales con moderación y sobre todo cuando haya ejercicio físico durante el día.
Además, hay que tener en cuenta que determinados cereales como el trigo son pro- inflamatorios por lo que habrá que considerar ese factor en el momento de querer reducir volumen del organismo.
Y, en momentos ocasionales, y sobre todo para eliminar la ansiedad, podemos ofrecerle tarta, alguna pizza…
Se puede plantear el día con “comida trampa” para reducir la ansiedad que puede producir el hecho de no poder comer lo que uno quiera. Ese día, debería haber mayor ejercicio físico y la “comida trampa” sería una de las comidas del día, no el día entero. Se puede aprovechar un cumpleaños, Navidades…
 ¿ Y si le encanta el chocolate y no se puede resistir?
 Entonces se pueden probar varias estrategias.
Por un lado, tener el chocolate menos a su alcance; guardado en armarios elevados por ejemplo.
Otra solución sería ir comprando chocolates con contenido más alto de cacao hasta llegar al 100%. Se puede empezar por el 70% que es fácil de encontrar en supermercados y poco a poco, ir elevando el contenido de cacao. Dos trozitos de chocolate al día con elevados porcentajes de cacao son incluso beneficiosos para el cerebro y para disminuir la ansiedad del niño.
Y por último, otra estrategia sería disminuir el valor positivo y agradable del chocolate como tal, comprando marcas que no estén tan ricas.

¿ Para beber?

Agua como principal y leche si el niño la toma. No hay necesidad de desnatarla pues en los procesos de quitarle la grasa, se añaden azúcares para hacerla más sabrosa por lo que es peor el remedio, que la enfermedad como se suele decir.

 Sueño y descanso
El descanso y sueño nocturno es fundamental. Elevados niveles de hormona cortisol u hormona del estrés. nos preparan para salir corriendo en momentos en los que, por el estilo de vida actual, permanecemos sentados en el pupitre. Eso hace que las reservas de energía que se liberan, se acumulen en forma de grasa y sobre todo, de grasa abdominal.
Cuando esa acumulación es continua y acumulativa, esa “grasa abdominal” funciona como un órgano aparte y se hace resistente a los niveles de insulina que el páncreas libera, por lo que mayor obesidad en términos sencillos de explicar.
Durante el descanso y sobre todo por la noche, los niveles de cortisol descienden y se produce uso de la grasa como combustible para algunos de los procesos de metabolismo basal como respirar. Si no se duermen las horas suficientes, que en el caso del niño estarían entre las 8-10 horas en función de la edad, no hay tal recuperación.
El hecho de tener sobrepeso no es un problema meramente estético, sino que las complicaciones a largo plazo son muchas y muy graves.
 nino-obeso
Después de lo leído, espero que la próxima vez que veáis a un niño con sobrepeso, por un lado no penséis “como se debe poner a bollos” pero por otro, tampoco le déis uno por aquello de no discriminar.