El aceite de palma, el gluten,el azúcar ¿quién es el verdadero culpable? Y si no los tomo, ¿qué ocurre?

En los últimos meses, sólo se escuchan y leen noticias acerca del aceite de palma y de listas interminables de marcas que lo contienen.

Otro culpable más de la industria. Ahora se pondrán a hacer otros productos que no lleven aceite de palma y así podrán reforzar todo lo que no vendían.

Que el aceite de palma es dañiño, perjudicial para la salud, que se talan muchas hectáreas para su cultivo, que los trabajadores que lo trabajan están explotados y que no es por tanto, un aceite de calidad ni recomendable para el consumo, eso lo sabemos a día de hoy cualquiera.

Pero, ¿hay realmente un culpable en la epidemia de obesidad que vivimos? ¿Son el aceite de palma, el gluten, el azúcar o cualquier otro componente los culpables? ¿Por qué hay cada vez más obesidad, diabetes tipo II incluso en niños, enfermedades cardiovasculares e incluso alzheimer?

Los alimentos o mejor dicho, los productos ultraprocesados, producen tal placer en nuestras vías cerebrales que confunden al cerebro. El cerebro, encargado también de estimular o inhibir determinadas hormonas a nivel endocrino, activa o inhibe vías del metabolismo y, a grosso modo, esto desemboca en las enfermedades de la civilización.

Por otro lado, estas enfermedades llevan a la inactividad física y viceversa y acabamos en un ciclo del que es muy difícil salir. La fuerza de voluntad no cuenta porque ese concepto de libre voluntad es dífícil de determinar si existe como tal.

El hambre, siempre gana y en el cerebro de una persona con obesidad, todos los mecanismos de control y de saciedad están abolidos por lo que, de nada sirve que le contemos que el aceite de palma es malo y que en lugar de comprar tal marca de galletas, se compre la otra marca porque a esa no le echan aceite de palma o que en lugar de comer los cereales de desayuno se los compre sin gluten porque son mejores.

Sustituir unos ultraprocesados por otros es precisamente lo que nos hace enfermar. La alimentación no son ultraprocesados. Como yo les digo a los niñ@s de mi cole, eso son chucherías.

La comida de verdad, la comida real, es la comida que llevamos comiendo desde que el hombre existe y no es más que las verduras, las frutas, los huevos, el pescado y la carne. Además, podemos aprovechar en su medida, los beneficios de los cereales, las algas y las semillas así como de las especias.

Modificar la dieta que llevamos por aquellas sin gluten, sin aceite de palma, sin azúcar, sólo está justificado desde el punto de salud y en cuanto a que la persona vaya a comer de manera natural.

Cambiar un ultraprocesado por otro sin cualquier de estos componentes, no tiene el mayor sentido. En relación a este tema y a todos los titulares que la prensa está virtiendo en contra de las personas que no toman gluten sin ser celiacos, os aconsejo este post porque está muy bien explicado.

Reeducando el cerebro

Desde una perspectiva del coaching nutricional, para ayudar a cualquier persona que considere un cambio en su alimentación, hay que comenzar por una reeducación.

Para ello, el cerebro debe aprender a volver a valorar aquellos alimentos para los que está diseñado y poco a poco, desintoxicarse del márketing publicitario.

Aprender a valorar la variedad que nos ofrece la naturaleza y dejar de ver la comida en paquetitos y cajitas de colores.

 

 

 

Porque con la comida no se juega…

Buen fin de semana,

Sandra.

 

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Salchichas 100% pollo y el engaño de la publicidad.

Nada mejor que llegar después de un duro día de cole y trabajo, y no complicarnos para la cena.

Un paquete de salchichas se abre rápido, se hacen en un momento (incluso al microondas) y sabemos que sí o sí a los niños les gusta. No olviden añadir kétchup para hacerlas más apetitosas.

Eso es la realidad de muchas familias, pero como padres y sobre todo como consumidores, que no nos engañen. Si decidimos comprar las salchichas, que sepamos a qué atenernos cuando se las coman nuestros hijos.

En concreto, esta vez me refiero a las salchichas 100% pollo como las que muestro en la foto. He elegido las de esta marca porque son las últimas anunciadas pero podrían ser de cualquier otra.

¿100% pollo? Yo sólo veo el 44% de pollo en los ingredientes…Sí claro, de ese 44% el 100% es pollo; lo que quieren decir es que no está mezclado con cerdo u otras carnes, pero ¿acaso es eso lo importante de este producto?  Por no hablar de dónde vendrá ese pollo, qué condiciones de hacinamiento habrá tenido y qué piensos con antibióticos habrá comido. Y ¿ qué me decís del aspecto de plástico que tiene cualquier salchicha envasada? Si parecen de juguete…

Pero miremos el resto de la lista, ¿qué contienen realmente estas salchichas?

Salchichas 100% pollo

Vayamos uno a uno.

Después de la mitad del % que declaran de carne de pollo, aparece el agua, almidón, proteína de soja (la gran parte de la soja que se vende es transgénica. Además, la soja está implicada en el aumento de estrógenos, lo que lleva a que las niñas entre otros problemas, cada vez tengan antes la menstruación. Un efecto aún peor, es que la acumulación de estrógenos deriva en problemas de salud tan graves como el cáncer de mama).

Luego aparece la fibra vegetal, que traducido para entendernos, suele ser proteína de guisante, para hacer más consistente el amasijo de carne.

Por último, aromas y especias, sal, quinoa y aroma de humo. En esta parte, no sé qué aporta la quinoa sinceramente; quizás más consistencia o quizás un punto de marketing asociando quinoa como pseudocereal a saludable. ¿Quizás es mejor poner quinoa que arroz o fibra vegetal en lugar de fécula de patata?

El aroma de humo se lo ponen por el sabor. A esto añadiré que los ahumados o el añadir aromas de humo a los productos, también se relaciona con enfermedades cancerígenas al aumentar los productos tóxicos de los alimentos como las nitrosaminas.

Después de esto, que añadan que llevan menos del 3% de grasa, podréis comprender que no es lo que más debería alegrarnos.

Dejando a un lado el análisis de los ingredientes de las salchichas, que ya vemos que de 100% pollo, nada de nada, quiero hacer hincapié en el efecto a nivel cerebral de este tipo de productos.

Al ingerir un producto ultraprocesado e hiperpalatable.se desencadena tal respuesta hedónica a nivel cerebral de aumento de dopamina entre otros, que el cerebro no reacciona de igual manera cuando tras haber consumido este tipo de productos, queremos que el niño coma verduras y carne a la plancha.

El cerebro, acostumbrado a explosiones de sabor, olor, aromas… no desencadena tal reacción de placer y por así decirlo, queda atrofiado a sabores naturales como pueden ser los de las verduras.

Además, a nivel de saciedad, este tipo de alimentos apenas provocan aumento de las hormonas que indican que estamos llenos como puede ser la leptina. Por ello, un niño puede consumir varias salchichas y no estar lleno o tener hambre al poco tiempo. Sin embargo, alimentos reales como un pescado y unas patatas al horno, tienen altos niveles de saciedad y provocan en el organismo una respuesta más gradual de respuesta de leptina.

Por último, los niveles de insulina segregados por el páncreas ante el aumento rápido de azúcar tras consumir este tipo de procesados, son muy elevados predisponiendo ante tal círculo: consumo procesados- aumento glucosa- aumento de insulina- hambre- consumo de procesados… una mayor predisposición al sobrepeso y a la diabetes.

En conclusión, a las salchichas no se les puede considerar un alimento y menos un alimento para niños. Que cada uno decida en manos de quién pone la alimentación y la salud de sus hijos.

 

Gracias al gran nutricionista Carlos Ríos por inspirarme para este post. Podéis ver más sobre su trabajo aquí o en su twitter https://twitter.com/nutri_rivers?lang=es.

 

Desayunos Saludables ¿Seguimos haciendo caso a la pirámide alimentaria?

La pandemia de obesidad sigue creciendo a un ritmo que parece imposible de frenarse. Aunque afortunadamente, en España todavía no alcanzamos las cifras de obesidad infantil de EE.UU, el Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales ya considera la enfermedad como una epidemia. Según la última Encuesta Nacional de Salud publicada por el INE (Instituto Nacional de Estadística) en el 2012, las cifras de sobrepeso y obesidad infantil (2- 17 años) varían del 13al 16%.

Además de razones de predisposición, genética y ambientales, la sobrealimentación, consumo de alimentos antinutritivos y el sedentarismo son responsables en gran medida de este problema.
Sin embargo, en la lucha contra la obesidad, ya no se admite simplemente la fórmula: Come menos, Muévete más, pues diferentes estudios han demostrado que es primordial qué comemos y que no todo sirve para todos. Cada individuo es único y por tanto, su metabolismo también lo es.
Hasta ahora, se ha utilizado la pirámide alimentaria como referencia para seguir las pautas nutricionales. De hecho, vuestros hijos siguen estudiándola en los libros de texto. Sin embargo, la FDA (Food and Drug Administration) en U.S.A ya ha demostrado que siguiendo dicha pirámide, los casos de obesidad no dejaban de crecer. Por ello, propusieron My Plate que podéis ver al final de este post.
Es por ello, que esto nos obliga a replantearnos los desayunos y snacks de los niños y qué consideramos saludable.
La idea hasta ahora utilizada de que el cerebro sólo trabaja a partir de glucosa, está siendo puesta en controversia, pues se ha demostrado que es capaz de utilizar la energía procedente de otras fuentes como las proteínas y las grasas.
Grasa= Engordar?? Se ha demostrado que no es así en todos los casos pues las grasas son necesarias en nuestro organismo. Pero… no todas las grasas valen. La fama de que las grasas mono y poliinsaturadas provenientes de frutos secos, aguacate, aceite de oliva engordan, … ha hecho que alteremos nuestra dieta mediterránea. Pero, ¿alguien se ha parado a pensar qué ocurre con las grasas provenientes de los bollos industriales? Y aún más importante, ¿Cuando un producto es light, qué lleva si no lleva grasas o azúcar? ¿Y la grasa de las carnes es buena o mala? De todo esto hablaremos en futuros posts, pero hoy simplemente, os dejo algunos ejemplos de desayuno saludable para que los tengáis en cuenta. Cualquier duda, comentario, sugerencia… ponedlo en los comentarios que estaré encantada de responderos y comentarlo juntos.
Desayuno tipo: Fruta y/o verdura/ Lácteo ( preferiblemente queso o yogur)/proteína
Ejemplos:
Lunes:
– Cuenco con melón
– Infusión Rooibos (sin teína); los niños pueden tomarlas y las hay de muchos sabores. Si no, se puede optar por la típica manzanilla, tila, etc. siempre que no haya alergias o contraindicaciones para niños.
– 4 nueces o almendras
– Yogur natural sin azucarar o bífidus natural sin azucarar con/sin semillas de lino.
-Loncha de jamón serrano

Martes:

– 1 pieza de fruta (manzana, naranja, pera)
– Queso con miel pura por encima (las típicas de supermercado no suelen ser puras)
– Tortilla francesa con semillas de lino (ayudan a regular el tracto intestinal y previenen y tratan el estreñimiento de manera natural)
– Cuenco con sandía
– Infusión o leche entera con cacao puro (preferiblemente cabra u oveja: siempre que no haya intolerancias)
Miércoles:
– Rebanada de pan integral tostado o sin tostar con aceite de oliva y jamón serrano
– Cuenco de manzana o plátano con pasas, semillas de lino y orejones de albaricoque. Se le pueden añadir 3 almendras o nueces.
-Infusión o leche entera (cabra u oveja preferiblemente)
 
Jueves:
– Bollo casero de harina (preferiblemente sin gluten) con chocolate puro/mermelada casera/membrillo casero…
– Leche entera o infusión
– Loncha de jamón cocido
Viernes:
– Infusión o leche entera con/sin cacao puro (los comerciales suelen tener demasiada azúcar añadida)

– Macedonia de frutas (en cuenco con el mismo jugo de la fruta de las frutas que haya en esa temporada; si son ecológicas, mejor con piel para aprovechar la fibra. Si no son ecológicas,pelarlas)
– Queso con membrillo o jamón serrano con melón

¿Y dónde están las galletas? ¿Y los cereales del desayuno? Pues evidentemente, todos hemos tomado cereales y galletas, churros, bollos… y ahí están para tomarlos de vez en cuando pero no deberían ser incluidos en la rutina diaria.

Al referirme a azúcares, no sólo me refiero al azúcar como tal sino también a los edulcorantes artificiales como sacarina, aspartamo, ciclamato… muy aceptados en la sociedad pero que provocan los mismos efectos del azúcar. Pero de este tema… hablamos en otro momento porque da para mucho que contar, desmentir y explicar.

Las últimas evidencias científicas demuestran que los cereales del desayuno llevan igual de azúcares añadidos que un bollo industrial. Y lo mismo ocurre con las galletas. No obstante, de elegir,que el pan sea de levadura de masa madre. Son levaduras de alta fermentación donde se aprovechan los nutrientes.

Cómo habréis podido observar, el cambio en el planteamiento de los desayunos es amplio y seguramente difiera mucho de lo que nuestros niños estén acostumbrados a tomar.

Espero que hayáis aprendido cosas nuevas en el post y espero vuestros comentarios! Si alguien está interesado en más información, no dudéis en decírmelo 🙂

Hasta pronto!

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Fotos prestadas por http://www.choosemyplate.gov y http://www.comedera.org                                      

 Comparando “My Plate”con la antigua “Pirámide Alimentaria”,es curioso observar que los vegetales y frutas han ganado protagonismo, al igual que las protéinas con respecto a los granos (cereales) que antes estaban en la base!
¿ Por qué será? ¿Qué han visto?