Hablemos de cacas. Me duele la tripita, ¿Qué puedo comer? ¿Arroz y sólo arroz?

El dolor de tripa es una de las consultas al pediatra más frecuentes y el síntoma más común, junto al dolor de cabeza de los niños cuando acuden a la enfermería del colegio.
¿Qué hacer? ¿ Medicar siempre?
El dolor de tripa es multicausal y si bien nos puede indicar el comienzo de una gastroenteritis, también puede indicar una afección del estómago causada por la bacteria helicobacter pylori o como sucede la mayoría de las veces. gases, nervios. preocupación o una mala digestión. No siempre ha de pensarse en una apendicitis como causa primaria.
En estos casos, lo importante es tener en cuenta otros factores como:
– Febrícula o fiebre
– Naúseas o vómitos
– Estreñimiento o diarrea
– La postura del niño al caminar o estar sentado; si adopta una postura que no es habitual, puede deberse a que en esa postura se le calma el dolor (postura antiálgica).
Si al caminar no es capaz de estar erguido, puede indicar que el dolor es más agudo. Además, en esos casos suele desaparecer el apetito y las ganas de jugar.
En esos casos, lo conveniente es acudir al pediatra o en todo caso, administrar paracetamol. El recurrido ibuprofeno, es un antiinflamatorio, por lo que si se administra sin prescripción médica en estos casos, podría ocultar una patología inflamatoria tipo apendicitis.
Entonces, ¿ qué hacer?
Ante todo, observación. Hay que observar si el niño quiere jugar o está tumbado apático, con tristeza o mal humor. Si no hay vómitos y las deposiciones son normales, la conducta a tomar sería que coma lo que le apetezca, hidratación y observar la evolución.
¿ Deposiciones normales, estreñimiento o diarrea?
Las heces tienen consistencia y formas variadas así como frecuencia.
Lo normal es desde 3 deposiciones a la semana hasta 1- 2 deposiciones diarias. La consistencia puede variar desde las bolitas tipo caprinas hasta consistencia más blanda en las que hay una forma alargada tipo churro que es lo que se considera más normal. Debe sumergirse hacia el fondo del inodoro sin hundirse por completo. Si las cacas flotan, puede deberse a que determinados componentes como la grasa, no se están absorbiendo o que hay determinados fármacos o alcohol en ellas.
Si la deposición no tiene forma y tiende hacia una pasta o al líquido, entonces se trata de una deposición diarreica.
En este caso, no siempre tiene por qué responder a un virus de gastroenteritis sino que también lo puede estar causando una bacteria, parásitos o una malabsorción de nutrientes ( intolerancias).
Si las cacas no tienen color y tienden hacia el blanco, hay que acudir de inmediato al médico pues el problema estaría localizado en hígado y vesícula biliar por alteraciones en la degradación de la bilirrubina.
¿Y el dolor, cómo tratarlo?
Como os comentaba antes, es preferible no enmascarar síntomas con el ibuprofeno por lo que si el dolor es agudo y no mejora con la hidratación oral y la alimentación, se puede recurrir al racecadotrilo ( tiorfán®) para la disminución de la duración de la diarrea. Otros fármacos pueden ser indicados para el tratamientos de los espasmos intestinales ( retortijones) como el bromuro de otilonio (spasmoctyl pediátrico®) o el paracetamol para el dolor más genérico.
Si las diarreas no ceden durante más de 10 días, se recomiendan otras pruebas complementarias para saber si hay posibles intolerancias a lactosa o gluten entre otras.
Con respecto a los fármacos antieméticos ( vómitos) no se recomienda utizar Primperán® en menores de 18 años por sus posibles efectos en el sistema nervioso extrapiramidal. En caso de vómitos repetidos, la solución de rehidratación oral se puede dar en cantidades de 5ml en 5ml para ir observando tolerancia.
Ante vómitos repetidos, acudir al médico. Es posible que el pediatra os prescriba Motilium® para disminuir el dolor de estómago y calmar las náuseas al actúar sobre la motilidad gástrica.
 
¿ Cómo sé si el niño/a está deshidratado?
Aunque en los países desarrollados la deshidratación es muy poco frecuente, hay determinados signos que podemos tener en cuenta tales como:
– Llanto sin lágrimas
– Lengua seca y blanca
– Signo del pliegue ( Se coge un pliegue de piel del abdomen y tarda más de lo normal en recuperar su estado normal)
 ¿ Qué comer en caso de diarrea o dolor de tripa?

La antigua costumbre de dar arroz y sólo arroz ya no se aplica. Si bien es cierto que el arroz retiene el agua y por tanto la diarrea, el hecho de limitar la ingesta de sólidos al arroz, pollo y pescado blanco hace que la dieta sea insuficiente y además, repetitiva y aburrida.

Las recomendaciones pediátricas en la actulidad son que los niños coman lo que les apetezca. Evidentemente, se intentará evitar en la medida de lo posible alimentos fritos, azúcares, alimentos que provoquen gases como las legumbres y en el caso de los lácteos, la leche si es mal tolerada. Si el niño tolera bien la leche, no hay contraindicación en que la tome.
Por lo demás, el abanico de posibilidades es amplio:
Carnes magras a la plancha
Pescado blanco horno, hervido o plancha
Purés de patata, zanahoria, calabaza
Patata o zanahoria cocida o asada
Vegetales suaves como calabaza, calabacín
Sopa de ave
Pasta sin tomate con aceite de oliva
Frutas como manzana, plátano. pera
Tortilla francesa o huevo cocido si lo toleran.
Yogures
La ingesta de sólidos se ha de comenzar lo antes posible, porque favorece y acelera la recuperación del organismo. Si han pasado más de 3 horas desde el último vómito, ya se pueden ir introduciendo sólidos
La hidratación puede hacerse con soluciones de rehidratación oral como las que se venden preparadas en las farmacias o con limonada casera respetando las proporciones:
-Zumo de medio limón
– Media cucharadita de bicarbonato
-1 cucharadita de azúcar
– Agua hasta completar un litro (a ser preferible, agua mineral)
En cuanto a las marcas de bebidas isotónicas para deportistas, no son recomendables para niños menores de 18años porque no respetan una adecuada proporción de electrolitos y además, contienen mucho azúcar.
En esos casos, es importante acudir a Urgencias para que sea administrado suero vía intravenosa asegurando por tanto la hidratación de manera rápida y segura.
Por tanto, a partir de ahora, es más sano preguntar al niño qué le apetece comer en lugar de darle arroz y más arroz.
¿ Y si está estreñido?
En ese caso, aparte de limitar el arroz y quizás el plátano, puede consumir libremente el resto de alimentos. Es importante que se mueva más y que beba más líquidos. Las semillas de lino sin ser molidas, no se absorben por lo que se pueden añadir a un yogur para favorecer el tránsito intestinal.
No obstante, lo más importante en estos casos, es buscar una rutina diaria para hacer caca. Si no están en casa hasta la noche, y luego es ducha, cena y a dormir, es fácil que acaben siendo estreñidos pues el intestino interpreta que no hay tiempo y que no puede evacuar en ese momento.
No es bueno que pasen mucho rato sentados en el wáter pues no es bueno para la circulación y además, se estresa el propio niño viendo la actividad como algo desagradable y forzado.
Para añadir algo novedoso al post que quizás os llame la atención, os recomiendo que para favorecer la completa evacuación, probéis a que vuestros hijos/as se coloquen en cuclillas cuando quieran hacer caca. La posición del intestino varía, y se favorece la completa eliminación de las heces.
 A veces, lo que nos parece anticuado, sucio o de países que no están desarrollados, resulta ser lo natural para el ser humano evolutivamente y lo beneficioso para nuestro organismo, porque…              ¿Sabíais que el intestino está considerado nuestro segundo cerebro? 😉
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¿ Alergia a la leche o intolerancia a la lactosa? ¿Qué las diferencia?

Cada día es más frecuente el diagnóstico de malabsorción o intolerancia a la lactosa. Si bien no es exactamente lo mismo, la sintomatología es similar.

Teniendo en cuenta que somos la única especia que sigue tomando leche tras dejar de tomar el pecho o biberones, la explicación evolutiva tiene sentido. El 70% de la población Española tiene intolerancia a la lactosa. Sin embargo, países con tradición lechera como los países nórdicos apenas tienen población con intolerancia y ésta llega al 100% en la población asiática.
En contra de lo que puede parecer, la intolerancia no está relacionado con el consumo ni elevado ni deficiente de leche o derivados.

La causa puede ser primaria, por falta o disminución de la enzima que hidroliza la lactosa; la lactasa o secundaria a enfermedades como gastroenteritis por rotavirus o parásitos como giardiasis. Además, los pacientes celiacos pueden tener una intolerancia a lactosa transitoria así como los pacientes de Crohn.

Para que la lactosa de la leche ( el azúcar de la leche) pueda ser digerido en el intestino, las enzimas tienen que romper dicho azúcar. Si ocurre que no tienes esa enzima, la lactasa, esto ocasiona una intolerancia.
Los signos principales en lactantes son:
– Regurgitación de la leche ( subida del contenido del estómago hacia esófago y boca)
– Deposiciones ácidas, amarillentas y más líquidas
-Moco o sangre en heces
– Eritema alrededor del ano, zona del pañal
– Distensión abdominal
– Gases
En niños más mayores, también se pueden dar:
– Mal aliento, lengua blanca
– Dolor de tripa
– Episodios de diarrea/ estreñimiento
– Vómitos
 En ese caso, se ha de consultar al pediatra que determinará a través de analítica y/o test de hidrógeno espirado si hay intolerancia a la lactosa.
¿En qué consiste el test de hidrógeno espirado?

Las bacterias, al fermentar los azúcares (leche, fruta), producen hidrógeno. En esta prueba, se realiza una medición del aire espirado a través de cánula o mascarillas en niños más pequeños. habiendo estado 8 horas en ayunas. Después, se mide tras haber tomado lactosa y se comparan los niveles.

El tratamiento en este caso puede varíar desde la supresión de los lácteos o modificación por lácteos sin lactosa, hasta la eliminación de los lácteos en la dieta de la madre si se trata de un lactante con lactancia natural.
En el caso de la lactancia artificial, también se pueden recomendar leches con hidrolizado de la proteína para favorecer la digestión de la misma.

 

  • Por otro lado, puede existir alergia a las proteínas de la leche de la vaca (APLV). En este caso, el mecanismo es inmunológico estando involucrada la Ig E ( Inmunoglobulina E) o no, dependiendo del caso.

Los síntomas varían pudiendo encontrar:

– Eritema alrededor de la boca
-Habones con prurito (picor) en el cuerpo
– Vómitos
-Distensión abdominal
– Gases
-Síntomas extradigestivos ( tos, disnea, asfixia)

El diagnóstico se hace por los síntomas, por prick test ( test que se hace en la piel “pinchando” los alergenos y/o por analítica.

El tratamiento es la supresión de los lácteos y derivados incluidas las trazas y es importante llevar el tratamiento de rescate ( antihistamínicos, corticoides y/o adrenalina inyectable) por si hubiese reacción en caso de ingestión.

Uno de los mitos asociados a la retirada de los lácteos es que los niños tendrán déficit de Vitamina D, sin embargo hay estudios que corroboran que los niños que no toman lácteos, tienen niveles de vitamina D similares a los que sí los toman y que hay falta de evidencia en cuanto a que éstos tengan menor estatura.

Desde un punto de vista evolutivo. la leche sólo tiene importancia hasta que terminan de formarse los dientes de leche. A partir de ese momento, no es necesario.

De hecho, se encuentran cantidades mayores de calcio en otros alimentos como sardinas en aceite, gambas, almendras y en contenido similar a la leche en las espinacas (verduras de hoja verde en general), brócoli, coles.

En cuanto al debate sobre leche con/sin lactosa, hay que añadir que cualquier proceso en el que haya que modificar la leche, en este caso para quitar la lactosa, no deja de ser un procedimiento que cambia la naturaleza de ese alimento.

Con respecto a otras leches como la de soja, hay que tener mucha cautela pues puede tener efectos estrogénicos en la mujer. Además, la soja es en su mayoría transgénica, con lo que ello conlleva.

Por último, con respecto a otras leches como las de almendras, avena, arroz o similares, recomiendo que se tomen sólo aquellas que no contengan azúcares añadidos o con muy poca cantidad de edulcorante. A ser preferible, que sólo lleve almendras, arroz, avena… y agua. En ese caso, otra opción es hacerla directamente en casa.