¿Y cómo me cuido los dientes? Lo sé hacer bien seguro…

Como comentaba en el post anterior, cuidarse la boca es muy importante, pero ¿sabemos realmente cómo cuidarla? ¿ Olvidamos alguna zona?

Es una tarea rutinaria que realizamos varias veces al día pero muchas veces por prisas o por desconocimiento, no se hace del todo bien olvidando zonas de la boca muy importantes.

No es necesario seguir un orden predeterminado, pero sí es importante tener “nuestro propio orden” para no olvidar ninguna zona.

Si dividimos la boca en cuatro cuadrantes, podríamos comenzar por cualquiera de ellos y en cada uno, cepillar la cara externa e interna de los dientes así como la medial o cara de masticación de premolares y molares.

Tras pasar por cada cuadrante, no hay que olvidar cepillar la lengua, que es el reservorio de muchos microorganismos, el paladar y el interior de las mejillas.

¿ Y cómo lo cepillamos?

Podemos seguir las técnicas de barrido o arrastrado y la de movimientos circulares. Es bueno masajear la encía sin hacer presión excesiva sobre ella para estimular la circulación sanguínea.

cepillado

¿ Cuánto tiempo?

Si bien no hay un tiempo específico, al menos, deberíamos dedicarle 30 segundos a cada cuadrante más lengua, paladar y encías, lo que sería alrededor de 3 minutos.

¿ Cuánto tiempo dura el cepillo?

El cepillo debe cambiarse cada 2-3 meses o cuando veamos que las ´cerdas´ están demasiado separadas o hacia fuera. En ese caso, no limpiaría de manera adecuada.
Hay que decirles a los niños que eviten “morder” el cepillo para no estropearlo antes de tiempo.

¿Cepillo convencional o cepillo eléctrico?

Ambos cepillos son adecuados si bien para la dentición permanente se recomienda utilizar el cepillo eléctrico porque gracias al movimiento de rotación continuo es capaz de retirar más placa. Los diferentes cabezales en el mercado pueden hacer hincapié en determinadas zonas pero comenzar con los básicos es suficiente.

En el inicio del lavado de dientes, hasta al menos los 4 años, debería utilizarse cepillo manual para habituarse y dominar la técnica. No obstante, cuando tengan un control más autónomo en la sujección y movimientos del cepillo, pueden pasar a utilizar el eléctrico. Además, las luces o sonidos en estos cepillos, les recuerdan el tiempo aproximado que deben emplear.

Cepillos alternativos

Si se quiere optar por el cepillo más natural posible, podéis recurrir al miswak. Este cepillo está hecho a partir de cerdas naturales de la planta Salvadora Persica y aprovecha las propiedades antibacterianas, astringentes para evitar la inflamación y por tanto, sangrado de la encía, cualidades refrescantes por la menta que contiene así como conservante por la vitamina C.
En  los diferentes estudios realizados comparando el cepillado habitual con el cepillado con miswak, las conclusiones obtenidas son positivas a su favor siempre y cuando se utilice de la manera adecuada.
Además, el hecho de que las fibras estén dispuestas de manera horizontal a la dirección del lavado, favorece el cepillado.












¿ Qué pasta de dientes utilizar?

En el caso de los niños, cualquier pasta de dientes con sabores agradables para que cojan el hábito del cepillado de dientes pero es importante que no lleven azúcar ni alcohol. Muchos dentífricos infantiles llevan azúcar para hacerlos más agradables pero menuda contradicción, no?
“Hijo, lávate los dientes que has comido chuches”. Si resulta que la pasta también lleva azúcar…

Se pueden encontrar pastas de dientes sin edulcorantes artificiales ni conservantes en los herbolarios. Las pastas de dientes infantiles no tienen por qué ser seguras por el hecho de estar dirigidas a los niños.

En niños menores de 2 años, es preferible no utilizar pasta de dientes por el riesgo a ser tragada, o en todo caso, la cantidad similar a “un guisante” y siempre con supervisión del adulto. Esta pasta de dientes no debería llevar flúor o en todo caso, concentraciones inferiores a 500ppm (partes por millón) por el riesgo de ser ingerida y de fluorosis ( manchas en el esmate) debido a que es la etapa de formación de los dientes. Sin embargo, esta cantidad de flúor debería ser superada a partir de los 6años pues a concentraciones tan bajas, no se ha observado que reduzca el riesgo de caries.

Cantidades aconsejadas de flúor

Con respecto al flúor, hay que tener en cuenta las cantidades para las diferentes edades del niño. Para los niños menores de 2 años, se recomienda realizar el lavado de dientes sin pasta, simplemente con el cepillo para que aprendan la técnica y cojan el hábito.

El protocolo sobre las cantidades adecuadas de flúor, lo podéis encontrar en la página de la Academia Europea de Odontología Pediátrica.

El consumo de aguas fluoradas es una de las medidas de Salud Pública implantadas hasta el momento más costo-efectivas. Con esta medida, la incidencia de caries es cada vez menor.

En cuanto a la ingestión para acción sistémica de flúor no está recomendado por las sociedades científicas de Odontología por su posible daño en el esmalte creando fluorosis.

Sin embargo, en determinados casos y en especial en niños con necesidades especiales o mayor riesgo de sufrir caries, sí puede ser recomendable la aplicación tópica de flúor a través de cubetas en la consulta de odontología.

Las recomendaciones en cuanto al uso de flúor en los dentífricos son:

– No utilizar pasta de dientes con flúor en menores de 2 años por riesgo de atragantamiento y por tanto, de manchas dentales (fluorosis).

– En niños de 2- 6años, la cantidad de pasta con flúor a utilizar será del tamaño de “un guisante” y siempre con supervisión de los padres para evitar que ingieran la pasta.

– En niños mayores de 6años, se puede aumentar la cantidad de dentífrico y de flúor de la pasta pues el riesgo de fluorosis a esta edad es insignificante.

Uso de hilo dental y cepillos interproximales

Si bien no es imprescindible el uso del hilo dental y los cepillos interproximales, sí es bueno que se familiaricen con su uso. La recomendación de hilo dental y cepillos interproximales es para eliminar los restos de comida, detritus, bacterias…de los espacios entre los dientes.

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Después de este pequeño recordatorio de cómo lavarnos los dientes, seguramente hayamos repasado aspectos olvidados o que igual desconocidos.
Espero que hayáis aprendido algo nuevo para poner en práctica.

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