Diabetes y escuela: parte 2 ¿ Por qué pinchas a ese niño?

Ahora que ya sabemos qué es la diabetes tipo 1 y sus principales cuidados, vamos a pasar un día con el niño diabético en la escuela.

La integración de cualquier patología es fundamental para no discriminar a nadie. Los niños no tienen la culpa de ser diabéticos por lo que, en la medida de lo posible, se intentará que sean como el resto.

Rinnnggg Rinnngg ¡Es hora de entrar a clase!

Comienza la jornada escolar. A lo largo del día, el niño diabético tendrá que controlar sus niveles de glucosa y ajustarlos en función de las comidas, ejercicio, si está enfermo… porque son factores que modifican los niveles de glucosa en sangre.

En casa, al desayunar, le han administrado insulina de acción rápida y probablemente, también le hayan administrado insulina de acción lenta para que vaya regulando niveles a lo largo de las próximas 8-10 horas.

Lo que intentan las insulinas actuales es imitar la función del páncreas. Por ello, no sólo sirve inyectar la insulina antes/después de ingerir alimentos sino que también hay que controlar los picos de glucosa a lo largo del día.

¿ Cómo medir los niveles de glucemia?

Generalmente, se miden a través del glucómetro. Se toma sangre del lateral de la yema un dedo de la mano ( para que duela menos que si se pincha en el centro), y se inserta en la tira de medición del glucómetro.

Otro método más novedoso, es el freestyle, que funciona a través de un sensor insertado en la piel por los propios padres y después, pasando un detector por delante indica la glucemia sin necesidad de estar pinchando constantemente al niño.

¿ Cómo ajustar la insulina a la glucemia?

Hasta ahora, la manera de inyectar la insulina era a través de las jeringas de insulina o más adelante, de las plumas de insulina que permiten ajustar la dosis con mayor precisión e inyectarla con una aguja más fina y corta.

Sin embargo, para evitar continuos pinchazos y por tanto, callos derivados de los hematomas impidiendo la absorción adecuada de la insulina, la administración puede realizarse también a través de un catéter conocido como insuflón.

En el siguiente enlace de youtube, podéis ver el vídeo que he hecho sobre cómo se coloca. El cambio de catéter se hace cada 3 días.

https://youtu.be/LFD-WQ9_F6c

Por otro lado, la bomba de perfusión de insulina es la que mejor imita el modelo de funcionamiento del páncreas.
Es un dispositivo tipo móvil que va insertado a través de un catéter y de un sensor en la piel del niño.
Dicho sensor, envía los niveles de glucosa cada 5 minutos a la bomba de perfusión y en función de dicho nivel y la predicción de si tales niveles van a aumentar o disminuir, la perfusión de insulina varía.

Cuando llega la hora de la comida o la merienda, es tan sencillo como programar las raciones de hidratos de carbono que el niño va a ingerir y la bomba de perfusión hace el cálculo de la insulina que le va a infundir.

El niño diabético tendrá en su bandeja pesadas las raciones de comida que le correspondan. Desde el punto de vista endocrinológico, lo ideal sería eliminar las harinas, azúcares refinados y los alimentos procesados e incluir la mayor variedad posible de verduras, lácteos,frutas, carnes, huevos y pescados. Sin embargo, hay que cuidar el aspecto psicológico también por lo que determinados “caprichos” pueden admitirse ajustando por tanto, las raciones y la insulina.

Aunque la bomba de perfusión controle los niveles o los controlemos según las pautas prescritas por el endocrino, en ocasiones, se producen hipoglucemias ( bajadas de azúcar).

¿Cómo controlarlas?
1. Si el nivel de azúcar no es demasiado bajo ( inferior a 80 hasta máximo 60), solemos dar leche o galletas para incrementar de manera lenta los niveles.
2. Si el nivel es inferior a 60, el zumo o soluciones concentradas de azúcar ( comerciales o caseras: agua con una cucharada de azúcar), elevan la glucemia de manera rápida.
3. Si se produjese inconsciencia, no se ofrece nada vía oral y directamente, hay que inyectar el glucagón intramuscular en la parte externa del muslo.
En términos generales y sencillos. ésta sería la rutina escolar de un niño diabético. Como véis, no debería haber cambios en su juego ni en sus clases. En ocasiones, las alteraciones de los niveles requieren que tengan que salir de clase pero se debe evitar en la medida de lo posible y hacer que sea un día normal como para el resto de niños.
En cuanto a las actividades deportivas, son igual o incluso más importantes porque ayudan a la absorción de insulina y correctos niveles en el organismo.
” Una sonrisa vale más que mil palabras”

¡ Feliz día!

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