Comenzar el año con buenos dientes. ¿Por qué el hombre prehistórico tenía mejores dientes que nosotros?

Recientes investigaciones demuestran que nuestros ancestros tenían menos enfermedades dentales que nosotros.  Los dientes reflejan los hábitos alimenticios y culturales de una población. Dada su dureza, al estar revestidos por la corona y el esmalte, son las estructuras óseas que más resisten el paso de los años.
 La incidencia de caries dental, hipoplasia dental( menos formación de esmalte por cristalización ante bajo consumo de proteínas), formación de abscesos y lesiones pulpoalveolares así como la enfermedad periodontal y el desgaste dental fue mayor a partir de la introducción del cultivo del cereal ( 10.000años).
Hasta entonces, los casos de desgaste eran mayores debido a la utilización de instrumentos para cazar- recolectar con la boca pero por el contrario, la dieta de dichos cazadores- recolectores les protegían frente al resto de enfermedades dentales.

Acercándonos más a una de las lesiones principales, la caries, debemos recordar que es una enfermedad multifactorial. Los principales factores causales son:

-Dieta rica en carbohidratos de absorción rápida (azúcares y en concreto la sacarosa sobre todo) ¿Cómo no iban a estar implicados en algo así?…
Mala higiene bucodental ( ahora no me apetece lavarme los dientes, que tengo sueño… ¡ERROR!)
-Predisposición genética
-Flujo de saliva
-Mala oclusión de los dientes
Estrés 

El número de casos de caries en las sociedades desarrolladas y sobre todo en las clases medias- altas (Ley de Pareto; el 80% de las caries afectan al 20% de la población), ha disminuido desde que las aguas están fluoradas por lo que se considera una de las medidas de salud pública más costo-efectivas del S.XX. Sin embargo, sobre el resto de factores, vayamos por partes.

La genética es cuestión de azar, pero no tiene por qué significar lo que muchas veces oigo de ” si es que esto es genética de mis padres, no puedo hacer nada”. Bueno, bueno, algo se podrá hacer seguro.
El organismo causante predominante es Streptococo mutans ( aunque haya otros implicados) y es transmitido ya desde el embarazo al bebé.
Para que la madre tenga menos microorganismos de este tipo, su dieta debería ser baja en azúcares (sobre todo de los añadidos artificialmente) y por otra parte, podría someterse a un tratamiento tópico en la boca de antibiótico para reducirlos. Dicho tratamiento corresponde a estudios realizados al respecto aunque en la práctica clínica no se empleen con frecuencia.
Pero bien, ahora ya ha nacido el bebé y tiene los bichitos en su boca. ¿Qué podemos hacer?
El cuidado de la boca es vital incluso antes de que los dientes erupcionen.
La calidad nutricional de la dieta durante los primeros años de desarrollo del individuo influye de manera notoria en una adecuada maduración dental. Una vez que los dientes han erupcionado, se encuentran sujetos a una serie de factores mecánicos, químicos y patogénicos, directamente influenciados por un determinado tipo de dieta.
Prácticas tan habituales como zumos en los biberones, hacen que la encía esté predispuesta a la infección así como mojar los chupetes en azúcar, miel, helados…

Además, durante el tiempo que se está durmiendo, el flujo de saliva es menor y por tanto la protección, por lo que las tomas durante la noche o la siesta, deberían ser exclusivamente de leche materna o de fórmulas de leche o cereales que no contengan azúcares añadidos. Algunas de estas marcas son: Holle, Premilait, BabyBio o Hipp. Desafortunadamente, las leches más habituales recomendades por algunas sociedades pediátricas, llevan azúcares añadidos para hacer más sabrosa la leche. ¿Conflictos de intereses? Posiblemente…

A partir del año, ya pueden tomar leche entera (evitad por ahora las semi y desnatadas pues han tenido que sufrir otro proceso más para quitarles la nata).

¿Qué ocurre en sí en la caries?
Durante el desarrollo del proceso cariogénico, se produce la desmineralización de los tejidos duros del diente. La dieta rica en carbohidratos se fermenta en la boca produciendo ácido, por lo que se crea un entorno que favorece el desarrollo de los microorganismos causantes. La saliva, ejerce un papel protector al aumentar la alcalinidad en la boca.
Comienza con la desmineralización del esmalte produciéndose posteriormente la aparición del “punto blanco”. No todos los puntos blancos evolucionan a caries pero los que sí lo hacen, penetran en la dentina en unos 3-4años(Marsh y Martin, 1999).
Debido a la conjunción de restos de comida, efecto de la saliva en media ácido y microorganismos, se forma la placa.
Las dietas ricas en hidratos de carbono ( azúcares añadidos, cereales, pan, harinas) causan mayor número de caries pero también importa el procesado de los alimentos así que dietas con mayor contenido en purés y papillas, así como las harinas, forman una sustancia que queda adherida a los dientes y por tanto, favorece la formación de placa bacteriana.
Por ello, los vegetales crudos ( o lo menos cocinados posibles) así como la carne, pescado.. y por tanto tener que masticar la comida, favorece un entorno más sano en la boca.
Además, el hecho de concentrar los hidratos de carbono en las 2- 3 comidas principales del día hace que la incidencia sea menor que si se ingieren con mayor frecuencia. Mi recomendación al respecto sería que en la media mañana y merienda se prioricen alimentos proteicos o con menor contenido en hidratos de carbono ( jamón cocido, jamón serrano, frutos secos, zanahoria, quesos, lácteos sin azucarar).
Por último, mencionar que los estudios al respecto(Esclassan et al., 2009),reflejan que las dietas ricas en grasas y proteínas se encuentran asociadas a una baja frecuencia de caries, especialmente en poblaciones cuya alimentación principal se centra en alimentos de base proteica y derivados de la caza y pesca.
Resumiendo, ¿qué hacemos para comenzar el año con dientes más sanos?
– Disminuir el consumo de azúcares añadidos.
– Lavarse los dientes al menos dos veces al día y sobre todo antes de irse a dormir ya que la saliva actúa en menor medida.
-Acudir al dentista para revisión de la oclusión de los dientes así como la posible necesidad de una férula de descarga para evitar el desgaste continuado y sus repercusiones en la encía y estructuras adyacentes.
– Controlar el estrés a través de técnicas de meditación, respiración consciente, momento presente o realizando actividades placenteras que lo disminuyan.
¡Feliz año 2016 y que empecéis con buenos dientes!
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