Sol y folato (ácido fólico). Qué hacer para no perderlo.

España es uno de los países de la Unión Europea con más horas de sol al año. El sol nos beneficia a nivel inmunológico, es esencial para sintetizar la vitamina D; tan importante para los huesos y tan crucial en la menopausia y postmenopausia y además, mejora el estado de ánimo.

Sin embargo, además de sus múltiples beneficios y de todas las maldades que sobre él se vierten por el posible melanoma, un estudio reciente ha descubierto que la exposición al sol disminuya nuestros niveles de folato en la sangre.

El folato es una vitamina B y para que nos entendamos mejor, una de sus formas más conocidas es el ácido fólico. Ésta es la forma que se usa en suplmentación y fortificación de comidas por ser más estable y biodisponible.

El ácido fólico se prescribe en suplementación a las embarazadas porque es esencial en la formación del ADN y para prevenir los defectos del tubo neural. Sin embargo, hay que tener cautela porque el ácido fólico en el último trimestre del embarazo, puede provocar posibles efectos secundarios como asma o resistencia a la insulina con posible desarrollo de diabetes infantil. Además, es conveniente saber que el folato presente en los alimentos se absorbe mejor que el ácido fólico y no entraña riesgos. Al suplementar, merece la pena tomar folato (L-5-MTHF) en lugar del ácido fólico. El ácido fólico en el organismo tiene que pasar por varios procesos hasta llegar a dicha forma activa por lo que, en personas con deficiencias en la enzima de conversión o con alteraciones en la B12, éstos podrían verse ocultados por dicha forma de suplementación.  Para más información acerca de qué procesos sufre y el por qué de recomendarlo en su forma activa, podéis consultar este enlace.

No obstante, hay un artículo muy bueno de Marcos Vázquez para explicar qué es lo mejor en la alimentación y suplementación de una embarazada.

¿Qué alimentos contienen folato?

El folato se encuentra principalmente en las verduras de hoja verde como espinacas o acelgas. También lo podemos encontrar en la naranja, el brócoli, coliflor, hígado y en menor medida, en la levadura como la de cerveza. Al ser  una bebida alcohólica o sometida a proceso químico para retirarle el alcohol, es la manera menos recomendable para asegurar buenos niveles de folato.

Muchos alimentos están siendo fortificados con ácido fólico como los cereales y las harinas. Este proceso se realiza por una parte, porque las harinas naturales pierden el ácido fólico al ser refinadas. El proceso de refinado hace que la materia prima sea más barata. A nivel nutricional, carece de todo interés y como comento, no es lo mismo tomar el folato presente en la levadura que añadirlo en forma de ácido fólico a posteriori.

Por otra parte, el reclamo al consumidor de ver productos fortificados con ácido fólico hacen que éstos sean más atractivos y aprovechan ese desconocimiento para que sean comprados. En contraposición, los alimentos que lo contienen de manera natural (espinacas, acelgas, brócoli…) no llevan una etiqueta diciendo “Rico en ácido fólico de manera natural”.

¿Qué repercusión tiene la falta de folato en el organismo?

Cuando la dieta es insuficiente en folato o tenemos algún problema de malabsorción como enfermedades del hígado, podemos desarrollar una anemia megaloblástica. Además, hemos dicho que es fundamental en la síntesis de ADN del futuro recién nacido.

Por un lado, la disminución de folato en sangre como consecuencia de la radiación ultravioleta del sol, se produce de manera indirecta a través de la formación de especies reactivas al oxígeno cuando las sustancias de la sangre como flavinas y porfirinas se oxidan con el sol (fotosensibles).

Por otro lado, la exposición directa al sol repercute en la disminución de folato en la piel, lo que afectaría a los queratocitos incrementando el riesgo de carcinogénesis. Este riesgo disminuye asegurando buenos niveles de folato a nivel alimenticio o suplementando en casos de necesidad ( embarazadas, problemas de hígado). Como decía antes, preferible suplementar con folato que con ácido fólico y sólo en caso de necesidad.

Conclusiones

Teniendo en cuenta que la primavera y el verano al tener más horas de sol y con mayor intensidad, hacen que disminuyan los niveles de ácido fólico sangre ( sea por vía directa o indirecta), es recomendable aumentar el consumo de alimentos ricos en folato y sólo suplementar folato en caso de necesidad (malabsorción por problemas de hígado entre otros o en embarazadas).

No exceder los límites recomendados y valorar mediante analítica la necesidad de suplmentar o no durante todo el embarazo.

Así que ya sabéis, a disfrutar de ricas ensaladas de espinacas durante el verano 🙂

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El aceite de palma, el gluten,el azúcar ¿quién es el verdadero culpable? Y si no los tomo, ¿qué ocurre?

En los últimos meses, sólo se escuchan y leen noticias acerca del aceite de palma y de listas interminables de marcas que lo contienen.

Otro culpable más de la industria. Ahora se pondrán a hacer otros productos que no lleven aceite de palma y así podrán reforzar todo lo que no vendían.

Que el aceite de palma es dañiño, perjudicial para la salud, que se talan muchas hectáreas para su cultivo, que los trabajadores que lo trabajan están explotados y que no es por tanto, un aceite de calidad ni recomendable para el consumo, eso lo sabemos a día de hoy cualquiera.

Pero, ¿hay realmente un culpable en la epidemia de obesidad que vivimos? ¿Son el aceite de palma, el gluten, el azúcar o cualquier otro componente los culpables? ¿Por qué hay cada vez más obesidad, diabetes tipo II incluso en niños, enfermedades cardiovasculares e incluso alzheimer?

Los alimentos o mejor dicho, los productos ultraprocesados, producen tal placer en nuestras vías cerebrales que confunden al cerebro. El cerebro, encargado también de estimular o inhibir determinadas hormonas a nivel endocrino, activa o inhibe vías del metabolismo y, a grosso modo, esto desemboca en las enfermedades de la civilización.

Por otro lado, estas enfermedades llevan a la inactividad física y viceversa y acabamos en un ciclo del que es muy difícil salir. La fuerza de voluntad no cuenta porque ese concepto de libre voluntad es dífícil de determinar si existe como tal.

El hambre, siempre gana y en el cerebro de una persona con obesidad, todos los mecanismos de control y de saciedad están abolidos por lo que, de nada sirve que le contemos que el aceite de palma es malo y que en lugar de comprar tal marca de galletas, se compre la otra marca porque a esa no le echan aceite de palma o que en lugar de comer los cereales de desayuno se los compre sin gluten porque son mejores.

Sustituir unos ultraprocesados por otros es precisamente lo que nos hace enfermar. La alimentación no son ultraprocesados. Como yo les digo a los niñ@s de mi cole, eso son chucherías.

La comida de verdad, la comida real, es la comida que llevamos comiendo desde que el hombre existe y no es más que las verduras, las frutas, los huevos, el pescado y la carne. Además, podemos aprovechar en su medida, los beneficios de los cereales, las algas y las semillas así como de las especias.

Modificar la dieta que llevamos por aquellas sin gluten, sin aceite de palma, sin azúcar, sólo está justificado desde el punto de salud y en cuanto a que la persona vaya a comer de manera natural.

Cambiar un ultraprocesado por otro sin cualquier de estos componentes, no tiene el mayor sentido. En relación a este tema y a todos los titulares que la prensa está virtiendo en contra de las personas que no toman gluten sin ser celiacos, os aconsejo este post porque está muy bien explicado.

Reeducando el cerebro

Desde una perspectiva del coaching nutricional, para ayudar a cualquier persona que considere un cambio en su alimentación, hay que comenzar por una reeducación.

Para ello, el cerebro debe aprender a volver a valorar aquellos alimentos para los que está diseñado y poco a poco, desintoxicarse del márketing publicitario.

Aprender a valorar la variedad que nos ofrece la naturaleza y dejar de ver la comida en paquetitos y cajitas de colores.

 

 

 

Porque con la comida no se juega…

Buen fin de semana,

Sandra.

 

Salchichas 100% pollo y el engaño de la publicidad.

Nada mejor que llegar después de un duro día de cole y trabajo, y no complicarnos para la cena.

Un paquete de salchichas se abre rápido, se hacen en un momento (incluso al microondas) y sabemos que sí o sí a los niños les gusta. No olviden añadir kétchup para hacerlas más apetitosas.

Eso es la realidad de muchas familias, pero como padres y sobre todo como consumidores, que no nos engañen. Si decidimos comprar las salchichas, que sepamos a qué atenernos cuando se las coman nuestros hijos.

En concreto, esta vez me refiero a las salchichas 100% pollo como las que muestro en la foto. He elegido las de esta marca porque son las últimas anunciadas pero podrían ser de cualquier otra.

¿100% pollo? Yo sólo veo el 44% de pollo en los ingredientes…Sí claro, de ese 44% el 100% es pollo; lo que quieren decir es que no está mezclado con cerdo u otras carnes, pero ¿acaso es eso lo importante de este producto?  Por no hablar de dónde vendrá ese pollo, qué condiciones de hacinamiento habrá tenido y qué piensos con antibióticos habrá comido. Y ¿ qué me decís del aspecto de plástico que tiene cualquier salchicha envasada? Si parecen de juguete…

Pero miremos el resto de la lista, ¿qué contienen realmente estas salchichas?

Salchichas 100% pollo

Vayamos uno a uno.

Después de la mitad del % que declaran de carne de pollo, aparece el agua, almidón, proteína de soja (la gran parte de la soja que se vende es transgénica. Además, la soja está implicada en el aumento de estrógenos, lo que lleva a que las niñas entre otros problemas, cada vez tengan antes la menstruación. Un efecto aún peor, es que la acumulación de estrógenos deriva en problemas de salud tan graves como el cáncer de mama).

Luego aparece la fibra vegetal, que traducido para entendernos, suele ser proteína de guisante, para hacer más consistente el amasijo de carne.

Por último, aromas y especias, sal, quinoa y aroma de humo. En esta parte, no sé qué aporta la quinoa sinceramente; quizás más consistencia o quizás un punto de marketing asociando quinoa como pseudocereal a saludable. ¿Quizás es mejor poner quinoa que arroz o fibra vegetal en lugar de fécula de patata?

El aroma de humo se lo ponen por el sabor. A esto añadiré que los ahumados o el añadir aromas de humo a los productos, también se relaciona con enfermedades cancerígenas al aumentar los productos tóxicos de los alimentos como las nitrosaminas.

Después de esto, que añadan que llevan menos del 3% de grasa, podréis comprender que no es lo que más debería alegrarnos.

Dejando a un lado el análisis de los ingredientes de las salchichas, que ya vemos que de 100% pollo, nada de nada, quiero hacer hincapié en el efecto a nivel cerebral de este tipo de productos.

Al ingerir un producto ultraprocesado e hiperpalatable.se desencadena tal respuesta hedónica a nivel cerebral de aumento de dopamina entre otros, que el cerebro no reacciona de igual manera cuando tras haber consumido este tipo de productos, queremos que el niño coma verduras y carne a la plancha.

El cerebro, acostumbrado a explosiones de sabor, olor, aromas… no desencadena tal reacción de placer y por así decirlo, queda atrofiado a sabores naturales como pueden ser los de las verduras.

Además, a nivel de saciedad, este tipo de alimentos apenas provocan aumento de las hormonas que indican que estamos llenos como puede ser la leptina. Por ello, un niño puede consumir varias salchichas y no estar lleno o tener hambre al poco tiempo. Sin embargo, alimentos reales como un pescado y unas patatas al horno, tienen altos niveles de saciedad y provocan en el organismo una respuesta más gradual de respuesta de leptina.

Por último, los niveles de insulina segregados por el páncreas ante el aumento rápido de azúcar tras consumir este tipo de procesados, son muy elevados predisponiendo ante tal círculo: consumo procesados- aumento glucosa- aumento de insulina- hambre- consumo de procesados… una mayor predisposición al sobrepeso y a la diabetes.

En conclusión, a las salchichas no se les puede considerar un alimento y menos un alimento para niños. Que cada uno decida en manos de quién pone la alimentación y la salud de sus hijos.

 

Gracias al gran nutricionista Carlos Ríos por inspirarme para este post. Podéis ver más sobre su trabajo aquí o en su twitter https://twitter.com/nutri_rivers?lang=es.

 

Peligros de la fructosa refinada y dónde la encontramos a diario

¿Dónde encontramos la fructosa refinada? ¿Qué efectos provoca y qué la diferencia del azúcar normal?

Cuando hablé del azúcar y sus peligros, me refería no sólo a la glucosa sino sobre todo al azúcar presente hoy en los productos industriales, la fructosa refinada.

Al contrario de las frutas y verduras, que también llevan fructosa, esta fructosa no está refinada y nos beneficiamos además de los efectos de la fibra que acompaña.

Sin embargo, la industria ha conseguido con el proceso de refinado eliminar esa fibra y dejar sólo la parte que da el dulce de manera tan barata y potente a los productos que más se consumen en la actualidad en las sociedades occidentales.

Bollitos en paquetes, cajas de cereales de desayuno, galletas, pan de leche, zumos envasados, batidos, refrescos, lácteos en botes… Así a simple vista, cualquier desayuno o merienda de los que toman los niñ@s y adolescentes  a diario.

¿Por qué la fructosa refinada es peor que la glucosa o incluso que el azúcar de mesa(glucosa+fructosa)?

La fructosa entra al hígado a través de un receptor independiente de la insulina y al menos el 50% de la fructosa se convierte en grasa, aumentando la producción de ácidos grasos libres lo cual aumenta a su vez desarrollo de resistencia a la insulina (DIABETES). Además, su consumo está relacionado con el síndrome metabólico ( Hipertensión, sobrepeso u obesidad sobre todo a nivel abdominal, diabetes y cáncer).

Otra alteración  que provoca el consumo de fructosa refinada es la pérdida de memoria asociada al hipocampo ya que al igual que el estrés crónico, destruye neuronas y conexiones neuronales.

Estos desórdenes metabólicos pueden ser revertidos con una dieta alta en ácidos grasos Omega 3 y DHA. El Omega 3 y DHA se encuentra principalmente en los pescados azules ( salmón, sardinas, caballa) que NO sean de piscifactoría. El Omega 3 lo obtienen los peces de las rocas, de las algas y de los crustáceos. Ninguno de estos elementos está presente en los pescados de acuicultura, por lo que no son igual de nutritivos. Por lo tanto, en la pescadería preguntad por peces de pesca extractiva.

Además, también podemos encontrar Omega 3 en las semillas de lino          (preferible comer molidas porque si no, no se absorben. En el caso de ser consumidas enteras, tendrían efecto laxante. La carne y huevos de animales criados en libertad también tienen Omega 3, en especial las vísceras pero sólo aconsejo comerlas si son animales criados en libertad. Los animales de granja tienen antibióticos y las vacas, hormonas de crecimiento, que pasan en especial a las vísceras y a la leche.

( Si no se ingiere con la dieta, podrían tomarse suplementos sobre todo para personas que toman muchos productos industrializados. Claro que, ¿ no será mejor no tomar tantos paquetitos de comida y comer más comida real en lugar de gastar en suplementos?)

Otro gran problema de la fructosa refinada en el cerebro es que inhibe las hormonas que nos indican saciedad (leptina) y el hambre (grelina) por lo que el cerebro se confunde y piensa que todo el tiempo tiene hambre ( puede comer siempre que se le ofrece comida) y no llega a llenarse nunca ( por eso siempre hay hueco para bollos, galletas…).

Y desgraciadamente, la fructosa refinada en el hígado de un niño tiene el mismo efecto que el alcohol en el hígado de un adulto. El pediatra Robert A.Lustig habla de ese efecto en uno de sus muchos artículos.

¿Qué propongo?

Limitar la fructosa refinada de nuestras vidas y sobre todo de las de nuestros niñ@s y adolescentes.

No olvidéis que si se la quitamos a ellos pero sigue habiendo en casa, parece que les estamos castigando; el cambio de estilo de vida debe ser para toda la familia.

No se trata de tener un hermanito diabético, a papá con el colesterol alto y mamá con hipertensión, sino de evitar cualquiera de esas enfermedades.

¿Cómo?

A través de la alimentación y del ejercicio físico.

  • Disminuir poco a poco la cantidad de zumos envasados, batidos, bollos industriales, paquetitos de cereales, bolsas de snacks, pan de leche o similares.
  • Aumentar el consumo de verduras y frutas (si alguna vez toman un zumo, que sea natural, hecho en casa, pero tampoco todos los días; al desaprovechar la fibra, no deja de interpretarse como fructosa para el organismo. Eso sí, al menos no tiene fructosa añadida). El resto del tiempo, agua, agua y más agua. Se puede echar el jugo de un limón o rodajas de fruta para darle otro sabor así como hacer infusiones con rooibos (hay de muchos sabores y lo pueden tomar sin problema ya que no tiene teína)
  • Modificar los desayunos y meriendas que les damos a los niñ@s y adolescentes. Hay múltiples ideas saludables; es cuestión de echarle imaginación y poco a poco de cambiar los hábitos.
  • Ser condescendientes; no pasa nada por tomar un trozo de tarta en un cumpleaños o por tomar un bollo un día de vez en cuando ( que no significa todos los fines de semana), pero que la excepción no sea la norma.
    • Tener naturalidad; no pasa nada porque lleven meriendas distintas al colegio; el primer día, será la novedad, pero como los niños son como esponjas que todo absorben, al final, habrá otros que vayan cambiando también las suyas. Además, el hecho de ver comida distinta, hace que les apetezca probar,y es la manera fácil de poder ir introduciéndolas. Y si hay que ser ” el raro”, pues ya veréis como poco a poco, habrá más raros o al menos, enfermarán menos que “los normales”.
  • Sed originales y dedicar tiempo; quizás una zanahoria cruda partida por la mitad no les atraiga, pero si mandamos una bolsita con trozitos de zanahoria y plátano o crema de aguacate con cacao 100% y avellanas ( ¡parece Nocilla®!), tomates cherry con queso fresco, etc etc etc.

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No gastamos en comida ( ni dinero ni tiempo), invertimos en salud.

Menstruación dolorosa ¿ Es normal? Sí, mi abuela las tenía, mi madre también… ¿o igual no es tan normal?

Este post va dedicado a las muchas adolescentes que pasan todos los meses por mi consulta con dolores menstruales y sobre todo a su familia.
Se “calman” con un antiinflamatorio que dependiendo de los casos, hay que ir aumentando en la escala porque cada vez el dolor es más intenso y cada vez el fármaco les hace menos efecto. Combinamos con terapia de calor seco aplicado en la zona abdominal o lumbar pero en el siguiente ciclo, el dolor reaparece.
Y sí, es cierto que los fármacos ayudan, pero ¿de verdad tienen que depender nuestras adolescentes de un fármaco toda su vida reproductiva?
El síndrome premenstrual (SMP) se caracteriza por dolor en la zona inferior del abdomen, dolor en la zona lumbar de la espalda, cambios de humor, propensión a estar más irritable o sensible con ganas de llorar y tensión en las mamas.
Aunque puede tener un componente genético, no hay por qué normalizar la situación. Los genes echan las cartas pero somos nosotros quiénes las jugamos.
Pero cómo podemos modificar o actúar sobre los genes que nos predisponen, en este caso a tener reglas dolorosas?
Cuando una adolescente sufre con frecuencia SMP, es probable que su sistema hormonal esté alterado.
Aunque las hormonas sintéticas pueden ayudar en estos casos y son responsables de la eliminación de los dolores menstruales así como del acné juvenil, es importante conocer sus pros y contras, en especial sus efectos secundarios acumulativos a largo plazo.
Si la administración de hormonas se realiza durante poco tiempo y supervisada bajo control médico, podría ser una solución rápida a corto plazo, pero el desorden hormonal seguirá presente, por lo que: ¿arreglamos el síntoma ( dolores menstruales) o la causa (alteración hormonal)?
Vayamos a la raíz del problema.
Si el sistema hormonal está alterado, las menstruaciones serán dolorosas. En la actualidad, la manera más natural de influir sobre las hormonas es a través del estilo de vida.
Un estilo de vida adecuado con la alimentación, el ejercicio físico y el descanso.
En cuanto a la alimentación, los disruptores endocrinos más habituales que pueden causar alteración hormonal son los cereales ( en especial el trigo por el gluten y su manipulación constante) y los azúcares (responsables también del acné juvenil).
Por otro lado, los lácteos sobre todo de mamíferos que estén hormonados, también impactan en la salud hormonal de las niñas y adolescentes. Y siendo aún más precisos, el pollo y la carne de mamíferos hormonados también influye.
Recomendaciones:
– Evitar los cereales en la alimentación de adolescentes con SMP sobre todo el gluten. (pan, cereales de desayuno, bollos, pizzas, pasta)
– Disminuir el consumo de azúcares en especial azúcares refinados (azúcar blanco o moreno (teñido), cacao soluble a menos que sea puro, bollería en especial la industrial, pan, cereales ( sí, los cereales integrales de desayuno están repletos de azúcar y no previenen el estreñimiento), zumos ( tanto caseros como industriales), etc.
– Tomar lácteos de oveja o cabra ( por estar más controlados y no ser hormonados en la mayoría de los casos). Si se toman lácteos de vaca, que sean ecológicos o que aseguren que el animal no ha sido hormonado.

– Tomar productos cárnicos de mamíferos o de pollo que sean ecológicos o que nos aseguren que no han sido hormonados.

-Evitar las comidas altas en sodio y si es necesario, reforzar con suplementos de magnesio.

-Dado que los complementos naturales como fenogreco, camomila, zinc, vitamina B1… no han demostrado tener mejores efectos que los antiinflamatorios como ibuprofeno, naproxeno… por sus efectos secundarios, mi recomendación es preferir optar por los naturales como los citados.

El ejercicio físico es muy importante para mejorar la circulación sangúinea y tiene un impacto directo en el sistema hormonal provocando mayor relajación y disminución del dolor al activar vías de dopamina y de reducción de la inflamación así como de endorfinas (opiáceos endógenos); el efecto es similar a tomar un paracetamol/ ibuprofeno pero de manera natural.
El tipo de ejercicio físico es libre, a elección de la adolescente. Lo ideal es que le guste, le motive, le relaje y sobre todo, le distraiga.
El dolor tiene un importante papel mental y la distracción es una de las técnicas empleadas para reducirlo.
Con respecto al descanso, es importante durante los días previos y durante la menstruación, que descansen y duerman lo que necesiten y evitar sobrecargarles si están cansadas.

Un descanso adecuado disminuirá los dolores asociados.

Paulatinamente el ciclo hormonal se irá restaurando y los dolores deberían tender a ser más esporádicos y menos intensos.

En cualquier caso, si llevando un estilo de vida adecuado no remiten, habrá que pedir consejo al médico pero antes de iniciar una terapia con hormonas, es importante conocer sus efectos secundarios sobre todo ante un uso continuado y recordar que la clave es restaurar el sistema desde el inicio, no solucionar su fallo cada mes.

 

Vacaciones saludables

Por fin la anhelada llegada de las vacaciones para todos y con ellas, sol, piscinas, helados y mucho dormir.

 

Romper la rutina de los 10 meses anteriores es muy saludable y beneficioso para nuestro organismo pero sobrepasarse en ser demasiado flexibles, puede traer consecuencias a largo plazo.

 

Durante los últimos años, los medios de comunicación, las empresas de cremas protectoras e incluso las sociedades médicas no dejan de proclamar que el sol es malo y que es causante de los melanomas. Toda advertencia y todo estudio deber ser tenido en cuenta pero también obvian otra parte importante. En España, uno de los países con mayor número de horas de sol durante todo el año de la Unión Europea, es dónde más casos de déficit de vitamina D existen.

 

Tomar el sol 10-15 minutos sin protección a diario es fundamental para mantener una buena salud física y mental. El sol es el único capaz de hacer que se sintetize la vitamina D que se ingiere con la dieta. Los déficits de vitamina provocan alteraciones en el desarrollo de huesos y de desarrollo mental.

Este déficit no se combate por mucho que oigamos con más calcio y más lácteos sino con una combinación de lácteos y sol.

Lo ideal es tomar el sol 10 minutos, a primera hora de la mañana ( antes de las 11) o a última de la tarde ( después de las 19h en verano o de las 17h en invierno aproximadamente en función de la latitud en la que nos encontremos) sin protección de crema solar. Sin embargo, una vez pasados estos 10 minutos, es importante utilizar protección física ( camisetas, gorros, gafas de sol de cristal adecuado, sombrillas…). En el caso de pieles muy blancas (con fototipos 0-1) o más aún en el caso de bebés, se pueden emplear  determinadas cremas solares.
El descanso en las vacaciones forma parte de esa ruptura de la rutina. Dejar de lado los grandes madrugones, hacer deberes a diario, horarios estrictos… pero tampoco hay que pasar a levantarse a las 12 de la mañana, estar tumbado todo el día en el sofá y entretener a los peques con la tele, el móvil o la tablet.
Es momento de juego, de piscina, playa, parque, montaña, jugar con los amigos o hacer amigos nuevos, aprovechar para que conozcan otras actividades que no pueden hacer durante el curso por falta de tiempo; escuchar cuentacuentos en la biblioteca, ir a un museo interactivo, cocinar, ir al mercado a hacer la compra, pasear al perro, enseñar a cuidar las plantas… El verano ofrece tiempo para aprender y disfrutar del día a día con actividades a las que no hay por qué estar sujeto en horarios y que no tienen por qué ser exclusivas de adultos. No conviene sobrecargar las jornadas de los niños con más y más rutina si bien es cierto que no hay que dejar de lado la lectura, escritura…

Jugar al aire libre es una de las actividades más placenteras y beneficiosas para niños y adultos. El beneficio del sol, del contacto con la tierra y tener espacio amplio para moverse, correr, trepar, saltar, lanzar. Los deportes de agua, cometas, patinar, bicicleta… la competición es positiva pero ahora en verano es buen momento para relajarse, para mandarles la señal a los niños de que hay que disfrutar haciendo deporte y jugando, se gane o se pierda.
Podéis aprovechar en verano para aprovechar los beneficios de estar descalzo en la arena de la playa o en el césped e incluso en casa. Durante todo el año, los pies han estado cerrados en los zapatos y los dedos apenas tienen movilidad natural.

Por otro lado, el uso continuo de ordenadores hace que nos carguemos de iones que en muchos casos, provocan dolores de cabeza y malestar general parecido al cansancio.
Estar descalzos hace que la tierra nos “quite” esos iones y aprovechemos el beneficio de pisar en un teerreno desigual, donde nos podemos llevar una piedra, un trozito de palo… Este tipo de terrenos desiguales, como caminar con el vaivén en la arena de playa, hace que para nuestro cerebro sea un “reto” a pequeña escala y en lugar de automatizar la pisada, sea consciente de dónde va pisando. Ese “estrés” positivo que le provoca, activa la formación de nuevas conexiones neuronales.

 

Aprovechando esa ruptura de la rutina, se suelen hacer muchas comidas fuera de casa. Aunque los helados y las chuches puedan formar parte más habitual en el verano, no hay que descuidar la alimentación. Se aconsejan comidas ligeras abundantes en productos frescos y ricas en verduras, frutas, ensaladas, carnes, pescados y huevos. Si se toman legumbres, mejor en ensaladas para evitar más pesadez en los días de más calor.  Como ahora no hay tanta prisa para llegar al colegio, se puede aprovechar a modificar los desayunos, introducir nuevos hábitos y no sobrecargar el organismo de inflamación creada por los productos procesados industrialmente o por las típicas galletas y cereales que tanta obesidad y diabetes están causando.

 

Seguramente hablar de vacaciones saludables diese para más posts pero por ahora me despido hasta septiembre, que disfrutéis mucho con vuestros hijos, que les dediquéis todo el tiempo que podáis y paséis con ellos de un bonito verano.

¡Nos vemos a la vuelta!

Un abrazo.

Sandra.