Tripita con grasa ¿Sólo cuestión de estética?Últimas evidencias.

Cada vez veo más niños y niñas con grasa en la tripa. No es un sobrepeso repartido por el cuerpo sino centrado en el abdomen. Y esto es aún más peligroso.

Sí, ya sé que vuelvo a hablar de obesidad, pero es que este tema es tan importante como para recordarlo con nuevos matices.

¿Has oído alguna vez que la grasa de la tripa funciona como si fuese otro órgano? Si no es el caso, tienes que saber que, efectivamente, la grasa, en principal la que se acumula en el abdomen, no es sólo grasa, sino que se comporta como si fuese otro hígado u otro riñón, y libera más de 100 factores entre ellos hormonas derivadas del colesterol, PCR- proteína C reactiva, leptina, menos adiponectina de la que se necesita, TNF-α (Factor de necrosis tumoral) entre otras. (Ver fuente externa)

Las repercusiones de la liberación de dichos factores son variadas e incluyen:

  • Hipertensión arterial
  • Intolerancia a la glucosa
  • Resistencia a la insulina
  • Fibrinolisis alterada y disfunción endotelial– Favorecen la creación de placas y coágulos que taponan las arterias al no disolver la fibrina de las arterias.
  • Diabetes tipo II- Este tipo de diabetes, se conocía como diabetes del adulto. Sin embargo, en la actualidad el % de niños que la padecen es cada vez mayor debido a la alimentación y al sedentarismo por lo que ya no se considera exclusiva de los adultos.
  • Dislipidemia– alteración del colesterol y triglicéridos. Por cierto, si sigues teniendo en mente que el LDL es el colesterol malo y el HDL es el “bueno”, ya puedes ir desaprendiéndolo. Últimos estudios muestran el papel proinflamatorio, por tanto malo en el caso del HDL.
Células adipocitos de la grasa subcutánea y visceral. Además de estar formado por las células grasas, esas que tienen forma de anillo, también contiene células endoteliales, fibras nerviosas simpáticas y macrófagos.

Es un hecho que el tejido adiposo es un órgano multifuncional, que mantiene un intenso debate con otros órganos compitiendo con sus funciones.

Por ello, el problema no es sólo que esos factores salgan a sangre liberados desde la grasa, sino que ellos provocan que los adipocitos se transformen en macrófagos y éstos, a su vez, mantengan un estado inflamatorio en el organismo.

Además, los niños y adultos que tienen este perfil, tienen mayor riesgo de de complicaciones cardiovasculares como los trombos y los infartos de miocardio.

Lo más importante, y es aquí dónde podéis hacer algo como padres:

El hecho de que vuestros hijos o incluso vosotros tengáis tripa, hace que vuestras hormonas de la saciedad como la leptina, no trabajen como deberían y siempre tengáis hambre.

Por ello, deberías darle a tus hijos comida lo más real y natural posible porque de esa manera, mantendrán niveles de inflamación bajos en el organismo y las hormonas trabajarán como deben.

La obesidad abdominal es uno de los factores principales de riesgo cardiovascular. Ah, pero ¿el culpable no es el colesterol?

 

Y recuerda:

La solución no es que estéis a dieta, sino que llevéis siempre un estilo de vida adecuado. Recurre a la comida real como verduras, frutas, legumbres, pescado, carne, huevos, frutos secos, semillas y algas.

Tu cerebro y tu paladar lo agradecerán porque recuperarán su capacidad natural de saborear y de placer, y una manzana les parecerá el dulce más sabroso.

Deja los paquetitos, bolsitas,galletas, cereales, refrescos y demás artimañas para un día a la semana. Durante ese día, podéis comer TODO lo que queráis, pero el resto de la semana, acompaña a tus hijos en la tarea de comer bien.

Y no, por comer grasa, no se crea más grasa. Aquí no hay un sólo culpable pero azúcares y aceites malos entre otros componentes agregados vienen juntos en la fórmula de los malos de la película. Y obvio que ninguno de esos están en una pera, un mango, unos huevos, unas espinacas o un pescado.

¿ La solución está sólo en la comida?

No, aunque os digo que es el 80% de la ecuación.

El 20% restante:

Afortunadamente, el hecho de perder peso, es suficiente para que todo vuelva a su cauce y se dejen de liberar dichos factores así como que se reduzca o incluso se elimine, el riesgo cardiovascular y de diabetes tipo II.

En casos muy agudos, la medicación con fármacos como las tiazolidinedionas está siendo investigada por más usos que el principal, pero ¿de verdad tenéis que recurrir a los fármacos cuando la solución de la prevención está en vuestras manos?

 

Por la salud de tus peques y los no tan peques,

Sandra.

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