Vómitos. Cuándo hay que preocuparse y cómo manejarlos.

Uno de los síntomas más comunes en la infancia y adolescencia son los vómitos.

El contenido del estómago, es propulsado por la acción de la musculatura lisa hacia el esófago. En su trayecto, lleva ácidos gástricos y es por ello, que el vómito irrita el esófago al pasar pudiendo incluso “quemar” si es muy frecuente.

El tipo de vómitos varía en función de su contenido que puede ser acuoso, alimentario, bilioso, fecaloideo o hemorrágico entre los más frecuentes.

Cuando no queda más alimento que expulsar procedente de estómago y continúan los vómitos, el contenido de intestino delgado sale al exterior junto con bilis y ácidos gástricos y pancreáticos. De ahí, que el color del vómito pase a ser amarillento.

Causas:

1. Generalmente, el vómito puede salir por virus gastrointestinales o por comida en mal estado. En ambos casos, el contenido puede ir o no precedido de naúseas pero suele ser violento y rápido en su expulsión. El cerebro interpreta que ese contenido no debe permanecer más tiempo en nuestro organismo y sale al exterior.

En este sentido, con no ingerir comida hasta pasadas al menos 2 horas desde el vómito para dejar descansar el estómago, no habría que hacer mucho más.

Sin embargo, si el vómito sigue repitiéndose aún sin haber ingerido nada más, habría que hacer tolerancia con suero oral ( marca comercial con mejor contenido de iones y menor cantidad de azúcar: Oralsuero®) en pequeñas cantidades ( incluso en cantidades de 2 ml con jeringa) e ir haciendo tomas paulatinas si no hay vómito.

Para vómitos repetidos que no mejoran tras tolerancia con suero o en los que se acompaña fiebre, consultad con el médico.

Es importante no administrar fármacos para parar los vómitos a menos que el médico los haya prescritos.

Fármacos tales como Primperán® (metoclopramida) tienen un mecanismo de acción en determinados receptores del cerebro. Teniendo en cuanta que puede provocar efectos a nivel del sistema extrapiramidal del cerebro, las indicaciones recientes para niños (1- 18 años) son sólo para vómitos en casos de quimioterapia o radioterapia o en caso de vómitos postoperatorios y sólo vía intravenosa. Para el resto de vómitos, no está indicado.

En el caso del Motilium® (domperidona), el mecanismo de acción es diferente, pues aunque actúe sobre quimoreceptores de dopamina a nivel cerebral, también actúa a nivel periférico sobre el estómago. Es por ello, que en el caso de naúseas y vómitos por causa habitual ( virus, intoxicación alimentaria, estrés, mareo…) sí podría administrarse en niños.

No obstante, insisto, cualquier fármaco para el estómago debe ser consultado con el médico. En ocasiones, el hecho de cesar vómitos y/o dolor de estómago, puede estar ocultando una patología más grave, por lo que, ante vómitos y dolor de estómago, emplead el sentido común: no ingerir más alimentos y en caso de tener apetito, cantidades moderadas de alimentos suaves.

La “dieta blanda” como tal no tiene mayor justificación científica más que son alimentos más fáciles de digerir, por lo que el estómago tendrá que “trabajar” menos para digerirlos.

Esta dieta no debe limitarse a arroz y jamón york [de hecho, sabéis que el jamón york contiene mucho azúcar añadido así como lactosa, fécula de patata, nitritos (post en otra ocasión) o gluten en algunos casos].

Algunos alimentos que podéis incluir en una dieta de fácil digestión son:

-Jamón o pavo cocido ( Preferentemente, compradlos recién cortados en charcutería y que lleven los menos añadidos posibles).
-Arroz o sopa con arroz ( Además de ser de fácil digestión, retiene líquidos y es por ello, que se recomienda en casos de diarrea, para que retenga los líquidos y aumente la consistencia de heces)
-Patata cocida o puré de patata.
-Zanahoria cocida o puré de zanahoria.
– Carne blanca a la plancha( pollo o pavo)
-Pescado blanco hervido, horno o plancha ( merluza, gallo, lenguado, pescadilla).
– Caldos caseros sin fideos ( de huesos de pollo o de jamón)

Como postres, manzana sin piel dejando oxidar al aire o plátano muy maduro.

Según vaya aumentando tolerancia, se puede incluir huevo cocido o en tortilla. Lo último a incorporar, serán fritos o azúcares añadidos como galletas y bollos.

2. Patología gástrica

Los vómitos pueden deberse en este caso a patología inflamatoria del estómago ( gastritis), RGE ( Reflujo gastro-esofágico), Hernias de hiato     (también pueden ir acompañadas de tos inespecífica de duración variable sin presentar otra sintomatología asociada).

3. Intolerancias alimentarias o alergias

Uno de los síntomas de las intolerancias o alergias a algún alimento, es el vómito.

Puede alertarnos además, de que el niño ha comido un alimento a los que tiene intolerancia o alergia.

En ese caso, la reacción inmunológica está activa por lo que es conveniente que ante sospecha de que ese vómito venga por una ingestión de alimento al que tiene intolerancia o alergia, se acuda al servicio de Urgencias.

Para ir adelantando, se puede administrar antihistamínico (Polaramine®) y corticoide (Estilsona®) si está prescrita por el médico en el tratamiento de urgencia en caso de ingestión accidental del alergeno.

4. Causa emocional:

En este caso, los vómitos que aparecen por reacciones emocionales así como por estrés (malas noticias, nervios ante un examen…), sólo son controlables al producir una relajación del estómago y de los centros nerviosos del cerebro.

En definitiva, el centro del vómito está en el cerebro y es él quien determina cuándo vomitar.

Si estamos preocupados o nerviosos por algo, hay que invertir más energía y esfuerzo en dicha tarea, por lo que la digestión no requiere tanta atención y se produce el vómito.

Los remedios en este caso irían desde mascar jengibre ( estudios al respecto), tomar infusiones como manzanilla, tila, melisa para calmarnos tanto a nivel mental como gástrico y lo más importante, realizar un trabajo interior para que los problemas o las adversidades diarias ( examen,cambio de trabajo, presentación) no signifiquen tanto para nuestro cerebro como para provocar el vómito.

Este trabajo interior es largo y puede conseguirse a través de técnicas de relajación como el yoga, el mindfulness o más profundas como la meditación o la programación neurolingüística ( Hablaremos de estos temas en mayor profundidad en posts venideros).

5. Vómitos por mareos en el coche, barco…

En este caso, la percepción del movimiento que captan nuestros ojos es diferente a la que captan nuestros oídos, por lo que el sentido del equilibrio se altera y el cerebro recibe información de desorden.

El remedio en estos casos es fijar la mirada en un punto lejano del horizonte. A otras personas, les funciona tumbarse de lado o ponerse los auriculares para escuchar música mientras cierra los ojos.

En definitiva, se trata de transmitirle al cerebro tranquilidad y envíar la señal al ojo y al oído de orden.

6. Vómitos en escopeta

Este tipo de vómitos sí son muy importantes porque aparecen como consecuencia de una lesión en el centro del vómito. Suelen ocurrir en enfermedades tipo meningitis o tras un golpe fuerte (TCE; Traumatismo craneoencefálico) en la cabeza. Este tipo de golpes suelen ser desde una altura o con impacto fuerte sobre un objeto. La gravedad no se determina por el “chichón” que aparezca, pues esto es una reacción de inflamación normal y defensiva del organismo.

Ocurren de manera brusca y proyectados con velocidad. La sensación general del paciente es mala y se acompañan de fiebre en caso de enfermedad meningocócica u otras enfermedades graves o después de 2- 4horas tras el golpe en la cabeza.

Es normal que tras un golpe en la cabeza, pueda existir un vómito justo tras el golpe, si el centro del vómito ha sido tocado en ese golpe. Sin embargo, si el vómito aparece tras más de 2 horas desde que ocurrió el golpe, es necesario ser valorado por un médico.

No obstante, tras golpe en la cabeza, la valoración del paciente debe ser al menos de 24-48 horas.

7. Vómitos con sangre

En este caso, es importante diferenciar entre sangre roja brillante o sangre negra. ( Esto se aplica también a las heces)

La sangre roja nos indica un sangrado reciente, que suele estar producido en zonas altas del tubo digestivo ( boca, esófado o inclusive por una úlcera gástrica).

Este tipo de vómito debe ser valorado por el médico para que determinen si hay una úlcera u otra patología a tratar.

La sangre negra nos indica que está digerida, y proviene de alteraciones en las zonas inferiores del tubo digestivo ( estómago, intestino delgado y grueso). Igualmente, debe ser valorado por un médico.

8. Vómitos fecaloideos

Los vómitos fecaloideos presentan restos de material de intestino delgado y grueso debido a una obstrucción aguda. El color similar a las heces y olor de los vómitos indica la procedencia de los mismos.

¿Conocéis algún tipo de vómito más? Si es así, encantada de aprender.

Para más información, podéis consultar el libro “La digestión es la cuestión” de Giulia Enders.

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