Peligros de la fructosa refinada y dónde la encontramos a diario

¿Dónde encontramos la fructosa refinada? ¿Qué efectos provoca y qué la diferencia del azúcar normal?

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Cuando hablé del azúcar y sus peligros, me refería no sólo a la glucosa sino sobre todo al azúcar presente hoy en los productos industriales, la fructosa refinada.

Al contrario de las frutas y verduras, que también llevan fructosa, esta fructosa no está refinada y nos beneficiamos además de los efectos de la fibra que acompaña.

Sin embargo, la industria ha conseguido con el proceso de refinado eliminar esa fibra y dejar sólo la parte que da el dulce de manera tan barata y potente a los productos que más se consumen en la actualidad en las sociedades occidentales.

Bollitos en paquetes, cajas de cereales de desayuno, galletas, pan de leche, zumos envasados, batidos, refrescos, lácteos en botes… Así a simple vista, cualquier desayuno o merienda de los que toman los niñ@s y adolescentes  a diario.

¿Por qué la fructosa refinada es peor que la glucosa o incluso que el azúcar de mesa(glucosa+fructosa)?

La fructosa entra al hígado a través de un receptor independiente de la insulina y al menos el 50% de la fructosa se convierte en grasa, aumentando la producción de ácidos grasos libres lo cual aumenta a su vez desarrollo de resistencia a la insulina (DIABETES). Además, su consumo está relacionado con el síndrome metabólico ( Hipertensión, sobrepeso u obesidad sobre todo a nivel abdominal, diabetes y cáncer).

Otra alteración  que provoca el consumo de fructosa refinada es la pérdida de memoria asociada al hipocampo ya que al igual que el estrés crónico, destruye neuronas y conexiones neuronales.

Estos desórdenes metabólicos pueden ser revertidos con una dieta alta en ácidos grasos Omega 3 y DHA. El Omega 3 y DHA se encuentra principalmente en los pescados azules ( salmón, sardinas, caballa) que NO sean de piscifactoría. El Omega 3 lo obtienen los peces de las rocas, de las algas y de los crustáceos. Ninguno de estos elementos está presente en los pescados de acuicultura, por lo que no son igual de nutritivos. Por lo tanto, en la pescadería preguntad por peces de pesca extractiva.

Además, también podemos encontrar Omega 3 en las semillas de lino          (preferible comer molidas porque si no, no se absorben. En el caso de ser consumidas enteras, tendrían efecto laxante. La carne y huevos de animales criados en libertad también tienen Omega 3, en especial las vísceras pero sólo aconsejo comerlas si son animales criados en libertad. Los animales de granja tienen antibióticos y las vacas, hormonas de crecimiento, que pasan en especial a las vísceras y a la leche.

( Si no se ingiere con la dieta, podrían tomarse suplementos sobre todo para personas que toman muchos productos industrializados. Claro que, ¿ no será mejor no tomar tantos paquetitos de comida y comer más comida real en lugar de gastar en suplementos?)

Otro gran problema de la fructosa refinada en el cerebro es que inhibe las hormonas que nos indican saciedad (leptina) y el hambre (grelina) por lo que el cerebro se confunde y piensa que todo el tiempo tiene hambre ( puede comer siempre que se le ofrece comida) y no llega a llenarse nunca ( por eso siempre hay hueco para bollos, galletas…).

Y desgraciadamente, la fructosa refinada en el hígado de un niño tiene el mismo efecto que el alcohol en el hígado de un adulto. El pediatra Robert A.Lustig habla de ese efecto en uno de sus muchos artículos.

¿Qué propongo?

Limitar la fructosa refinada de nuestras vidas y sobre todo de las de nuestros niñ@s y adolescentes.

No olvidéis que si se la quitamos a ellos pero sigue habiendo en casa, parece que les estamos castigando; el cambio de estilo de vida debe ser para toda la familia.

No se trata de tener un hermanito diabético, a papá con el colesterol alto y mamá con hipertensión, sino de evitar cualquiera de esas enfermedades.

¿Cómo?

A través de la alimentación y del ejercicio físico.

  • Disminuir poco a poco la cantidad de zumos envasados, batidos, bollos industriales, paquetitos de cereales, bolsas de snacks, pan de leche o similares.
  • Aumentar el consumo de verduras y frutas (si alguna vez toman un zumo, que sea natural, hecho en casa, pero tampoco todos los días; al desaprovechar la fibra, no deja de interpretarse como fructosa para el organismo. Eso sí, al menos no tiene fructosa añadida). El resto del tiempo, agua, agua y más agua. Se puede echar el jugo de un limón o rodajas de fruta para darle otro sabor así como hacer infusiones con rooibos (hay de muchos sabores y lo pueden tomar sin problema ya que no tiene teína)
  • Modificar los desayunos y meriendas que les damos a los niñ@s y adolescentes. Hay múltiples ideas saludables; es cuestión de echarle imaginación y poco a poco de cambiar los hábitos.
  • Ser condescendientes; no pasa nada por tomar un trozo de tarta en un cumpleaños o por tomar un bollo un día de vez en cuando ( que no significa todos los fines de semana), pero que la excepción no sea la norma.
    • Tener naturalidad; no pasa nada porque lleven meriendas distintas al colegio; el primer día, será la novedad, pero como los niños son como esponjas que todo absorben, al final, habrá otros que vayan cambiando también las suyas. Además, el hecho de ver comida distinta, hace que les apetezca probar,y es la manera fácil de poder ir introduciéndolas. Y si hay que ser ” el raro”, pues ya veréis como poco a poco, habrá más raros o al menos, enfermarán menos que “los normales”.
  • Sed originales y dedicar tiempo; quizás una zanahoria cruda partida por la mitad no les atraiga, pero si mandamos una bolsita con trozitos de zanahoria y plátano o crema de aguacate con cacao 100% y avellanas ( ¡parece Nocilla®!), tomates cherry con queso fresco, etc etc etc.

platano-y-zanahoria

aguacate y caco.jpg

brocheta-cherry-queso

No gastamos en comida ( ni dinero ni tiempo), invertimos en salud.

Autor: Sandra

Disfruto de cada instante aprendiendo y sorprendiéndome de lo que tengo alrededor :)

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