Psiquiatrización de la infancia. Este niño es muy inquieto, ¿le medicamos?

Los que me conocéis, sabéis lo poco que me gusta medicar a los niños. Pero evidentemente, si la medicina que van a tomar funciona y es necesaria, adelante. Ahora si están medicados año tras año y los resultados son los mismos… pues ya decía Einstein que si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Los fármacos más efectivos e importantes llevan inventados desde hace mucho tiempo ( antibióticos por ejemplo).

¿Por qué inventar nuevos fármacos para nuevas “enfermedades” ? ¿Desde cuando existía esta “patología” o la hemos causado en la sociedad?

El TDAH (Trastorno por déficit de atención con/ sin hiperactividad) es una de las “patologías” que se diagnostican en la actualidad con una alta frecuencia. Afecta al 3-7% de la población infantil Española. Se define como alteración en el comportamiento que provocan incapacidad para atender con normalidad, puede estar o no asociada la hiperactividad como necesidad de estar moviéndose continuamente así como la impulsividad en los actos cotidianos. Incapacidad para terminar las tareas, para organizarse con los deberes, la ropa o la mochila, terminar las frases de los otros sin esperar a que les toque su turno…

Sí, sí, de acuerdo, pero ¿a este tipo de actividades quién nos enseña?  ¿Se enseña en la escuela a organizarte con los deberes, saber qué hay que meter o no en la mochila, a que si no has terminado una tarea no la puedes dejar a medias… ¿ realmente hay problema en eso? No somos o incluso debemos ser a veces porque no nos queda más remedio multitarea en la vida adulta? ( Poner lavadoras mientras cocinamos, ayudar a los niños con los deberes mientras damos el biberón…)

El TDAH existe, no se puede negar, pero ¿en la proporción en la que hoy se diagnostica o se está sobrediagnosticando?

 Me pregunto qué harían mis abuelos en clase si se aburrían, no entendían lo que los profesores explicaban o simplemente, si les apetecía estar más tiempo corriendo que sentados en la mesa mirando a la pizarra.

Que las nuevas tecnologías pueden hacer una clase más interesante, que la pedagogía actual es más entretenida que hace décadas, no cabe duda. Pero que los niños son niños y prefieren estar corriendo, saltando, trepando… también es la realidad. Somos seres en movimiento y lo que nos ha de extrañar, es que sean capaces de estar horas y horas sentados sin moverse. Y esto pasa factura en la vida adulta cuando se pasan horas y horas en la oficina. ¿ Por qué creeis que hay tanta artrosis, lesiones en las lumbares…? Dejemos el tema para otro día…

Aparte de eso, hay niños más inquietos que otros y con intereses diferentes. Habrá quien no pueda estar atendiendo a un profesor más de 5 minutos porque su imaginación empiece a volar pero quizás, ese mismo niño, pueda pasar horas dibujando porque se concentre tanto que pierda la noción del tiempo u otro niño pueda estar concentrado durante horas pero se pierda y se aburra en una clase de natación.

Los psiquiatras tienden a sobrediagnosticar el TDAH y en ocasiones, la medicación que se está administrando, que en definitiva son derivados de las anfetaminas, no sirve por sí sola. Una adecuada terapia en combinación es la opción más correcta para que el abordaje ( familia- escuela- psiquiatra) sea lo más completo posible. ( Esto es lo políticamente correcto y lo que se dice en los manuales de TDAH, pero ¿ de verdad se necesita la medicación desde el inicio o hay que probar antes otras muchas alternativas?

No obstante, el TDAH puede confundirse con otros problemas sobre los que conviene hacer diagnóstico diferencial como puede ser la ansiedad, estados depresivos, trastornos de pánico, duelos patológicos ( enfermedad, separación, muerte…) o como simplemente insisto, este niño no está en su sitio o tiene otro tipo de problema que quizás la medicación no vaya a resolver.

Dado que el tratamiento de elección suele ser el metilfenidato ( Rubifén®, Concerta®, Medikinet®) y como decía es derivado de las anfetaminas, el retirar el tratamiento hace que disminuya la capacidad de atención del niño. Por lo que, claro que se nota el día que el niño no ha tomado la pastillita!!

Pero de ahí a medicalizar al 40% de los niños como en EEUU ( Ghodse,1999), hay un tramo y quizás responda más a intereses de la industria farmaceútica que han creado fármacos y luego, la enfermedad para dicho fármaco.

¿Quién hace los estudios de efectos a largo plazo de esos fármacos? La propia empresa que los vende.

¿Sabían que dichos fármacos con un uso continuado provocan efectos psicóticos en el adolescente? Muchos de los adolescentes diagnosticados con riesgo de psicosis, fueron en su día diagnosticados de TDAH. Y ahora, como cambio al metilfenidato, también se asocian otro tipo de fármacos como antipsicóticos o neurolépticos, lo cual hace más grave la situación. ¿ Quién pedirá perdón dentro de unos años cuando se vean todos los efectos que estos fármacos están provocando?

Según estudios al respecto, hay riesgo mayor de cáncer entre los pacientes que toman antipsicóticos que aquellos que toman la medicación mixta ( metilfenidato y antipsicóticos) pero el riesgo sigue siendo mayor que en los no medicados.

Pero para que no nos escandalicemos, les diré que esas pastillitas se parecerán mucho a las que puede que les ofrezcan años más tarde en un discoteca. Son igualmente fabricadas en un laboratorio y los síntomas que provocan, similares. Eso sí, las de la discoteca se considerarán un problema de salud pública dónde hay personas por detrás a las que poder encarcelar y criminalizar por traficar con ellas y éstas, fabricadas y comercializadas por un laboratorio y vendidas en la farmacia, de problema de salud nada de nada, se ve como algo cotidiano y por supuesto, de echar culpas a nadie. Si dentro de unos años los niños que hoy toman pastillas para el TDAH desarrollan otros síntomas, nadie pedirá perdón y la culpa seguirá siendo del comportamiento del niño.

Una premisa más: El TDAH no es una enfermedad; es una agrupación de comportamientos con base neurológica. El hambre también tiene una base neurológica y no por ello, quien más hambre tiene es tildado de enfermo.

¿Por qué determinados niños tienen TDAH y otros no?

Si bien ciertos comportamientos pueden ser comunes en varios miembros de la familia, no puede decirse que tenga una base genética.
Sin embargo, se ha estudiado la relación que existe en el embarazo si las madres toman ciertos fármacos como antidepresivos pero también si por el contrario, las madres tienen ansiedad o depresión durante el embarazo y no son tratadas. El estrés crónico, sea hacia la madre durante el embarazo o en torno al nacimiento, infancia… son determinantes para futuros comportamientos del niño. Igualmente, padres demasiado exigentes con el niño o por el contrario, que no ponen límites a sus hijos o niños que están cargados de actividades extraescolares en las que no hay desarrollo psicomotriz ni contacto con la naturaleza, son más proclives a desarrollar TDAH.

 Dando un paso más, a veces la solución es tan sencilla como descubrir el potencial del niño en cuestión. Nos empeñamos en quererles hacer que sigan una senda, la nuestra propia o incluso la que nos hubiera gustado seguir a nosotros, cueste lo que cueste.

En la enseñanza actual, tendemos a tener al niño (al igual que nosotros mismos) en su corteza prefrontal; es decir, en lo cognitivo todo el día. Queremos que el niño esté en el hacer, aprender, razonar… y nos olvidamos de la enseñanza emocional, del ser y el sentir.

Aunque esto parezca muy abstracto, la realidad es que si no enseñamos a los niños a disfrutar con el agua caliente de la ducha, el desayuno de la mañana, la charla con sus amigos o el paseo con el perro, de adultos buscarán la satisfacción y la felicidad más allá del día a día. Este comportamiento, genera mucha frustración pues el día a día por lo general, tiene mucha sencillez y rutina y si no se disfruta de ella, se busca lo extraordinario cayendo en actitudes depresivas y de rechazo a la realidad.

¿Entonces qué solución es la más adecuada? ¿ Por dónde continúar y qué sería lo más adecuado para estos niños que no están tranquilitos en su silla y hacen imposible dar una clase normal?

No es una solución exclusiva para estos niños pero empecemos por partes:

El tratamiento no debería ir aplicado exclusivamente al niño sino también a la familia y a los allegados ( escuela, amigos).

El niño debe tener actividades que le estimulen físicamente y en las que haya contacto con la naturaleza. Sin embargo, recientes experiencias con videojuegos o con juegos como el ajedrez están dando muy buenos resultados.

Por ello, las directrices a seguir empezarían en una reunión con la familia y otra con el niño. La reunión con el niño podría ser entrevista o una hora de juego por parte del médico al que se acude. Si éste no es capaz o no sabe enfrentarse a esta tarea, entonces tan poco debería prescribir los psicofármacos.
Si la respuesta es que no hay suficiente tiempo o formación, entonces no estamos frente al profesional adecuado.
Además, el profesional ha de guiarnos acerca de las pautas a seguir en la familia, con los amigos y en la escuela.
Si estas medidas no funcionan, entonces acudiremos a un psicoterapeuta especializado en TDAH. Ni siquiera un psicólogo general o personal de salud mental está preparado para ayudar al respecto.

¿ Entonces no se medicaría en ningún caso?

Sólo se debería medicar en casos en los que no haya funcionado nada de lo anterior y además suponga una posible marginación para el niño. En ese caso, se deberían tratar los síntomas y desde luego, no recurrir a los psicofármacos.

¿De verdad queremos borreguitos en las aulas y niños autómatas en casa?

Si queréis leer más al respecto, os recomiendo las siguientes lecturas:

” Sano y Salvo” Juan Gervás
“Los niños hiperactivos y su personalidad” Alberto Lasa
“El niño ´hiperactivo´ como síntoma de una situación profesionaly social: ¿mito, realidad, medicalización?”, en Psicopatología y Salud Mental del Niño y del Adolescente.
“Medicalizar la mente. ¿Sirven de algo los tratamientos psiquiátricos?” Richard P. Bentall

“Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”. Víctor Hugo

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